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Dos Teresas y un solo camino: Jesús

Dos Teresas y un solo camino: Jesús
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Este mundo en el que vivimos necesita santas tan potentes como lo fueron las dos Teresas, Santa Teresa de Jesús y Santa Teresita del Niño Jesús. Ambas celebran su fiesta en octubre, Teresita del Niño Jesús el 1 de octubre y, hoy, quince días después Teresa de Ávila, la maestra de la oración.

Las dos carmelitas, contemplativas, místicas. Ellas con sus escritos y doctrina han guiado a muchas almas, por eso ambas son doctoras de la Iglesia. Aunque cada una de las santas vivió caminos muy diferentes, las dos tienen en común el gran amor a Jesús, y este amor fue la Luz que guió su vida. Santa Teresa de Jesús, andariega por esos caminos fundando conventos. Santa Teresita del Niño Jesús, viviendo su labor misionera de forma escondida y encontrando un caminito para ir directo a Jesús.

Enamoradas, audaces y atrevidas
Las dos fueron unas enamoradas de Jesús, tenaces, audaces, atrevidas. Su fuerza se la daba el Resucitado que las atraía hacia sí. Cada una de ellas nos marcó un camino que conducía a Jesús.

Teresa de Jesús maestra de oración nos enseña a orar y a entrar en nuestro castillo interior y, con su humildad, nos cuenta cómo ella misma tuvo muchas dificultades en este camino y nos alienta a no dejar nunca de orar.

Teresita de Jesús nos lleva a Jesús por el camino de los pequeñitos, es la que nos anima a subir a Jesús en ascensor, el ascensor de la gracia al que suben los que se sienten pequeños, pobres y pecadores.

¿Existe algo más maravilloso que poder conocer y sentir el Amor de Dios?
En todas las épocas de la historia son grandes hombres y mujeres los que han cambiado el curso de los acontecimientos. Es impresionante comprobar lo que puede hacer un santo. El demonio tiene terror a aquéllos que ve que pueden llegar a ser santos, porque sabe que cuando el alma llega al estado unitivo con Dios, ésta se lleva consigo muchísimas almas. Por eso, la mejor labor de evangelización que puede hacer un cristiano es ser santo, cada uno en su estado, pues la santidad es para todos.

La solución para este mundo convulso en el que vivimos es el Amor. Sólo el Amor nos salvará. Y este Amor es a una persona, Jesús, que está vivo y resucitado.

Sólo los que de verdad experimentan este amor pueden ayudar a aquellos que todavía no lo han descubierto. Las dos Teresas lo hicieron y lo hacen ahora con su doctrina, con su obra, con su vida.

Un camino de felicidad y amor
La vida de estas dos santas es un camino de felicidad y amor, pues como escribió el Padre Arintero en su gran obra “Evolución Mística”:

“Los que piensan que la vida de los místicos es sombría y triste, como llena de oscuridades sensibles y sembrada de cruces, ésos no saben lo que es la felicidad. Las mismas cruces llevadas por amor de Aquel que las ennobleció con su Sangre, son más dulces que todas las dulzuras terrenas, y esas aparentes oscuridades que se encuentran como en el vestíbulo de la luz divina, resultan más claras y alegres que todas las luces humanas. Y las inefables consolaciones y admirables ilustraciones que entre las pruebas se intercalan y se prolongan cada vez más, no tienen en todos los placeres del mundo juntos nada que les sea comparable, pues son ya presagios de la gloria eterna. Por gozarlas un solo momentos se darían por bien empleados todos los trabajos que pueden caber en esta vida…”

Pues entonces, adentrémonos en este camino de estas santas, de estas místicas, de estas mujeres enamoradas que supieron elegir el camino del Amor, el camino de la salvación y de la alegría.

Este es el secreto de la felicidad que necesita nuestro mundo. ¡Tómalo y compártelo a tu alrededor!

(María Jesús Esteban, de Hozana.org)

En este día de celebración de Santa Teresa de Jesús traemos también aquí el recordatorio de su famosísimo poema, para adentrarnos en su trasfondo espiritual:

Lectura espiritual del poema “Nada te turbe” de Santa Teresa de Jesús

 

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