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“Recibimos un caso de una chica que la habían echado de casa porque no quiso abortar”

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Emilia Martínez, presidenta de la Asociación Providav Lugo, pero su historia va más allá del cargo. La idea en origen de esta asociación que ayuda a mujeres en riesgo de exclusión a salir adelante tras quedarse embarazadas y todas las dudas que les surge en este proceso emocional tan complejo surge en un grupo de amigas. “Veníamos de ayudar a algunas madres que se acercaban, porque nosotras hacíamos una labor más divulgativa. Nuestra misión en aquel momento era dar difusión del derecho a la vida”, explica Emilia. El estar a pie de calle dando esta difusión hacía que muchas madres con dificultades se les acercaran para pedirles ayuda. Muchas veces eran ayudas económicas porque ni tenían ni siquiera dinero para pagar la luz. “Nosotros nos juntábamos y hacíamos colectas y las ayudábamos de manera puntual”.

Pero de alguna forma estas ayudas parecía quedarse cortas, en la cabeza de Emilia y el grupo de personas que se juntaban rondaba la idea de poder constituirse en una asociación para dar una mayor y mejor cobertura a estas mujeres que reclamaban su ayuda. El punto de inflexión que cambió el rumbo que iba a llevar hasta ese momento todo ese apostolado por la vida que estaban realizando fue cuando recibieron un caso especial. “Recibimos un caso a través de una señora conocida que había una chica que la habían echado de casa porque no quiso abortar”, comenta Emilia.

A esta chica la recoge la abuela y ésta no tenía recursos económicos para poder mantenerla. “Nos pidió una ayuda aunque fuera de alimentos para que se pudiera sostener y como recientemente se había constituido aquí Red Madre, pues nos quedamos en ese sentido tranquilos y felices de ver que podía haber algo que daba solución”, explica. En este sentido, dieron los datos de esta chica a las personas responsable. Meses más tarde se enteraron que a esta chica nadie se había puesto en contacto con ella para ayudarla y que se temía que esta chica pudiera haber abortado. “Nuestra sorpresa fue grande porque no esperábamos tal cosa porque decía que nadie la había llamado ni ayudado y yo realmente me sentí muy mal”, explica. Ante esta situación Emilia tomó la decisión de reunir a todas sus compañeras para dar solución de verdad y que esta situación no volviera a suceder. “Cuando me acuerdo de todas las situaciones que hemos vivido se me ponen los pelos de punta. Me quedaba tan mal al ver las dificultades que teníamos y que no podíamos tirar para adelante por los problemas tan grande que se nos venían encima.

 

Yo me decía a mí misma: Mira Señor, esto es tuyo, es tu obra, yo no puedo más, ahí la tienes y llegaba todo”, comenta con emoción Emilia.

 

¿Quieres conocer cómo termina este testimonio de lucha y defensa de los más vulnerables?

 

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