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La maternidad subrogada instrumentaliza a la mujer, vulnera su dignidad y convierte al niño en una mercancía

La maternidad subrogada instrumentaliza a la mujer, vulnera su dignidad y convierte al niño en una mercancía

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«No podemos confundir deseos con derechos y transformar el embarazo en un proceso de producción de niños, ya sea a través de los vientres de alquiler o de la reproducción artificial», recordó Ana del Pino en la asamblea de Asociaciones por la Vida, las fundaciones +Vida y NEOS y la Federación One of Us reunida para debatir sobre la explotación de las mujeres en los vientres de alquiler y sus riesgos cuando son sometidas al comercio de óvulos y otras prácticas de reproducción artificial.

Ana del Pino, miembro del equipo de coordinación de NEOS y de la Asamblea de Asociaciones por la Vida, recordó que la maternidad subrogada, presentada por algunos como un avance progresista, representa en realidad un retroceso en los derechos humanos, al instrumentalizar a la mujer y vulnerar su dignidad, así como al convertir al niño en una mercancía.

En España esta práctica está prohibida pero cada año alrededor de 20.000 niños nacen a través de este tipo de explotación que enriquece a los intermediarios generando un negocio valorado entre 40.000 y 200.000 euros.

Además, pone en situación vulnerable a mujeres necesitadas, mercantilizando no solo su cuerpo sino también el del niño que aparece como un producto, objeto de un contrato.

En cuanto a la procreación humana asistida, no está exenta de valoraciones y todo tipo de consideraciones (de carácter social, ético, legal, religioso), la principal de ellas derivada de la regulación del material genético.

Jennifer Lahl, presidenta del Center for Bioethics and Culture Network, alertó sbre los posibles riesgos y complicaciones derivados de la donación de óvulos y de los vientres de alquiler, en distintos ámbitos: en la salud, en el embarazo y en las relaciones familiares.

Lahl afirmaba que desconocemos las consecuencias que puede causar romper la conexión entre los padres de origen y el bebé nacido en un vientre de alquiler, una conexión madre-hijo que comenzó en el útero.

En Estados Unidos, la ruptura de este vínculo llega al punto de que solo existe un certificado de nacimiento con los padres compradores, mientras que, por ejemplo, en la adopción hay dos certificados de nacimiento, el original y el segundo cuando es adoptado).

También subrayó la gravedad de que «los contratos protegen siempre a los compradores frente a la madre y el bebé. Los compradores pueden decidir si seguir adelante o no con la acogida de un bebé».

Francisco Güell, investigador interdisciplinar del fenómeno de la Reproducción Médicamente Asistida del CIS de la Universidad de Navarra, habló sobre la fertilización artificial y las consecuencias negativas en la salud para madres e hijos.

En el estudio ‘Estar mejor informados sobre la fertilidad, realizado en ocho países de la Unión Europea, se recomienda que la tasa de éxito se defina como tasa de niños nacidos vivos (frente a tasas de embarazos químicos o clínicos) y en función de edades, técnicas utilizadas y, fundamentalmente, «que se proporcione información completa sobre los riesgos para la salud de las personas sometidas a estas técnicas y de los niños» ya que se ha detectado un aumento entre el 20 y 24% del riesgo de problemas no cromosómicos de niños nacidos in vitro.

El estudio comentado por Güell ha puesto de relieve el desfase entre la información que exigen las leyes y las que ofrecen las clínicas de fertilización asistida. El profesor Güell llama a «promover el estudio y la investigación para poner soluciones a los problemas de una pareja para tener niños antes de plantearse la reproducción artificial.

Cerró el encuentro Maryam Flinois, de la Federación Europea One of Us, alertando de las contradicciones existentes en la legislación europea. Por un lado, la Directiva Europea de Tráfico Humano aprobada por el Parlamento y que se votará en el Consejo de Europa en junio de 2024, considera la explotación de la gestación subrogada como una forma de tráfico humano, frente al borrador del reglamento de certificado de reconocimiento de la paternidad por el que el Parlamento quiere reconocer en toda la UE la paternidad establecida en un Estado miembro de la UE, y esto incluye la maternidad subrogada.

A esto se añaden las decisiones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos cuya jurisprudencia puede afectar en una u otra dirección. Flinois animó a sumarse a la campaña de One of Us para seguir trabajando con eficacia ya que «aún queda mucho por hacer dada la ambigüedad y las contradicciones que rodean los textos de las instituciones de la UE cuando se trata de temas relacionados con la bioética, como la maternidad subrogada y la defensa del derecho a la vida«.

Fuente: NEOS

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