1. Home
  2. ACTUALIDADVida de la Iglesia
  3. Vida de Santa Teresita de Lisieux, Doctora del Amor

Vida de Santa Teresita de Lisieux, Doctora del Amor

Vida de Santa Teresita de Lisieux, Doctora del Amor
108
0
Compártelo en...
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
Email this to someone
email

El santoral católico conmemora hoy a Santa Teresa del Niño Jesús, o Santa Teresita de Lisieux.

María Francisca Teresa Martin Guérin nació en Alençon (Francia) el 2 de enero de 1873. Sus padres fueron los beatos Luis Martin y Celia Guerin. Fue la última de los nueve vástagos de este santo matrimonio de los que sobrevivieron cinco hijas: María, Paulina, Leonia, Celina y Teresa. Sus primeros años de vida fueron muy felices, pero cuando la niña tenía cuatro años, murió su madre de cáncer. Esto afectó mucho a Teresita, que pasó de ser una niña vivaracha y efusiva, a ser tímida, callada e hipersensible, a pesar de que su padre y hermanas redoblaron su ternura con ella.

La familia se trasladó a Lisieux, cerca de sus tíos, los señores Guérin. Cuando su hermana Paulina ingresa en el Carmelo en 1882, Teresa sufre como una segunda orfandad materna. Al año siguiente le sobreviene una “extraña enfermedad”, con alucinaciones y temblores. Un día, mientras sus hermanas rezaban por ella, le pareció que la sencilla estatua de la Virgen que tenía cerca, le sonreía, y se sintió curada. La primera comunión de la niña, al año siguiente, fue un día sin nubes en el que se entregó a Jesús. Su alma se relacionaba con Dios con espontaneidad y amor. En la Navidad del año 1886, Teresa recibe lo que llamó la “gracia de su conversión”, en la que superó su extrema sensibilidad y comenzó a hallar su felicidad olvidándose de sí misma para dar gusto a los demás. Al año siguiente, tras conseguir el permiso de su padre para ingresar en el Carmelo, peregrinó a Roma donde, en una audiencia con el Papa León XIII, le pidió el permiso para entrar al Carmelo a pesar de su juventud. El 9 de abril de 1888, Teresa entró en el Carmelo con el nombre de Teresa del Niño Jesús. A este nombre le añadiría posteriormente “y de la Santa Faz”, cuando su padre sufrió periodos de alucinaciones y hubo de ser ingresado en un psiquiátrico.

En el Carmelo, Teresita ahondó en la Sagrada Escritura, fundamentalmente en los Evangelios, donde veía las huellas de Jesús. San Juan de la Cruz fue su maestro espiritual, con cuya lectura profundizó en el camino del amor. Tras su periodo de formación, pasó a ser formadora de las jóvenes. También se escribió con dos misioneros con los que estableció una relación de verdadero acompañamiento espiritual. En una época en que muchos creyentes se ofrecían como víctimas de la ira de Dios, Teresa se ofrece a su Amor Misericordioso, entendiendo que la justicia divina –como el resto de sus atributos– está siempre impregnada de misericordia.

Con los años, va creciendo su experiencia del amor incondicional y gratuito de Dios, sintiéndose llamada a vivir en el agradecimiento y abandono confiado de un niño en brazos de su madre. Esto le conduce a entender el valor de las más pequeñas obras realizadas por amor (y no por ganar méritos), afinando en el amor cotidiano, en los más mínimos detalles. Llega a entender que su vocación en la Iglesia es el amor.

En la Pascua de 1896, Teresa tiene una hemoptisis, síntoma de la tuberculosis. Tres días después, comienza la prueba de la fe, que duró hasta su muerte. Prueba en la que no puede creer en la vida eterna y que describe de forma estremecedora y que podrá sobrellevar con actos mayores de fe y amor. En enero de 1897, cuando Teresa acababa de cumplir veinticuatro años, escribe: «Yo creo que mi carrera no durará mucho tiempo». Mujer sencilla, que vivió sin hechos extraordinarios, sin éxtasis ni milagros, conoció la aridez en la oración y las incomprensiones, lo que nunca le quitó una serena alegría y una paz que cada vez colmaban más su corazón.

Teresa del Niño Jesús fue canonizada por Pío XI el 17 de mayo de 1925. El 19 de octubre de 1997, durante las celebraciones del primer centenario de su muerte, el papa San Juan Pablo II la proclamó Doctora de la Iglesia Universal con el título el título de “Doctor Amoris”, Doctora del Amor.

 

 

©Mater Mundi TV es una entidad sin ánimo de lucro que solo se sostiene gracias a los donativos que recibe. Necesitamos recursos para seguir produciendo y ofreciendo de forma gratuita los vídeos y contenidos de nuestro canal. Puedes donar ahora muy fácil, rápido y seguro a través de PAYPAL o BIZUM: 03158 si estás en España. 🙏🏻¿Nos ayudas a seguir evangelizando? ¡Muchas gracias!

(108)

DONA AHORA