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¿Cómo explicarle a un joven de hoy que Dios existe?

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“Creo en Dios. Razones a prueba de bombas para jóvenes escépticos”. ¿Es posible mostrar a jóvenes incrédulos quien es Jesús y quienes fueron los apóstoles?

(Aleteia) Javier Arias Artacho es escritor. Ha publicado diversas novelas: «Nadie sabrá de mi», «La tierra del Viento»; «El General Maldito» o «Eitana, la esclava judía». Pero también es profesor de religión en Bachillerato. Está acostumbrado a hablarle a los jóvenes y ha querido poner negro sobre blanco algunas de las inquietudes y aprendizajes que ha vivido llevando a cabo su gran vocación.

«DIOS EXISTE. Razones a prueba de bombas para jóvenes escépticos». Buen título. Empecé a leer el libro y pensé… Vaya lío en el que se está metiendo el bueno de Javier. ¿Por qué lo has hecho?

Era el guion que seguía en mis clases de Religión de Bachillerato y pensé que podría ser útil para cualquier persona que necesitara respuestas. El año pasado, durante el confinamiento, fue un buen momento para sentarme y organizar ideas y bibliografía que tenía en la cabeza. Nace del convencimiento más profundo de que los jóvenes buscan respuestas razonables para poder tener fe y yo las he ido buscando, documentando y poniéndolas sobre la mesa. Hay razones poderosas. Fue un ejercicio que me ayudó a mí personalmente también. Tenía la premisa de que debía ser claro, entretenido – en eso eché mano de mi labor como novelista -, bien documentado y breve. Con breve quiero decir que debía ir a lo esencial. Quería que, en poco tiempo, cualquier persona pudiese tener a su alcance suficientes motivos para tener esperanza.

Al final del libro… creo no desvelar nada… dices: “Estas páginas tienen la intención de llamar a la puerta de los escépticos, aquellos que se encuentran en la frontera de la fe o bien alejados de ella. Mi misión no es sentar cátedra, sino reflexionar y ayudar a reflexionar sobre esa verdad que permanece oculta, pero que existe”. La pregunta del millón… ¿Cómo se habla de fe con el alejado?

El mundo ha cambiado y ya no vale dar por supuesto que están evangelizados, o que hay que hacerlo de la misma manera como lo hicieron con nosotros, nuestros padres o nuestros abuelos. La verdad deslumbra cuando ponemos sobre la mesa la razón, aunque parezca paradójico. Esto a los jóvenes les impacta porque viven en un mundo racional y creen que la fe solo es para crédulos o inocentes. El mundo de hoy juega con las armas de la razón y yo creo que hay que utilizar las mismas armas para desmentir algunas falacias. Ya no sirven las recetas de la tradición. A algunas personas, sí, desde luego. Pero a la mayoría, no.

Vas llevando al lector de la mano y comienzas hablando de historia. El Jesús histórico es fácil de mostrar… Nadie duda de su existencia. Pero está muy bien no dar nada por supuesto. Qué son los Evangelios, cuando se escriben… Sin esta base histórica…los jóvenes no van a llegar a Dios….

Das por supuesto que los jóvenes hoy en día no dudan de la existencia de Jesús… Pues yo te diría que no puedes dar nada por sentado. La ignorancia es muy atrevida a veces. Sin embargo, para mí lo más importante es relacionar la antigüedad de los Evangelios con el testimonio coherente y comprometido de los testigos de la resurrección. ¿Por qué es creíble la resurrección aunque yo no la comprenda? Para mí era fundamental llevar al lector justo ante ese momento de nuestra historia, justo hasta ese momento inverosímil que los cristianos aseguramos, pero que los no creyentes recelan.

Y comienzas a hablar de las consecuencias, de la fe… y hay un capítulo que tiene un título que me gusta… porque también me veo un poco representado. Dices con cariño: “Los apóstoles, ese atajo de locos”. Siempre pensamos en los apóstoles como señores mayores, con sabiduría y ahí se ven más como jóvenes luchadores, inconformistas, que descubren algo… ¿Se pueden ver representados ahí los jóvenes de hoy?

Te voy a ser sincero. Sabía muy poco de ellos. En realidad, son grandes desconocidos porque de algunos se sabe poco o nada. Para mí, lo más importante, es dibujar con claridad su rastro y cómo sacrificaron sus existencias por algo que habían vivido y que cambió sus vidas. Eran hombres de extraordinario heroísmo, valentía y humanidad. Creo que esto los jóvenes lo comprenden mejor que hablar meramente de que fueron santos.

En el libro se nota tu experiencia como profesor. Por ejemplo, cuentas cómo una alumna se mostró sorprendida de que fueras inteligente, formada y que en el siglo XXI creyeras en Dios. ¿Cómo fue ese momento? ¿Ocurre a menudo?

Suelo mantener mucha cercanía con los alumnos y aquel día, con mucho cariño – casi con conmiseración -, una alumna de Bachillerato se sorprendió de que yo tuviera fe en el siglo XXI. Para gente como ella va dedicado este libro. Ella, quizás, no se acuerda de su comentario – ahora ya es toda una mujer -, pero a mí me ayudó a comprender que las personas que tenemos delante y que no han recibido formación por parte de su familia y parroquia, están muy necesitadas de respuestas claras. Al menos, lo más claras posibles. Esto solo me sucedió una vez. Sé que muchos jóvenes lo piensan, pero no se atreven a decirlo. Pero también creo que, con mis años de docente, cada vez soy más convincente. Al menos, así lo siento. Tengo argumentos auténticos y difíciles de rebatir. Ese es el secreto del libro.

Hay una parte en la que unes ciencia y fe, hablas de la razón, del cerebro, de los últimos estudios sobre experiencias cercanas a la muerte. ¿Piensan los jóvenes en la muerte?

¡Conmigo sí! La clase de Religión es, casi, el único ámbito que menciona la muerte. Cuando lo hacemos, siempre se quedan silenciosos, conmovidos. Necesitan hablar de ello, compartir, escuchar… La mayoría no trata estos temas en su vida social y tengo la impresión de que tampoco en su vida personal. Vivimos llenos de ruido y rodeados de lo material. Más bien procuran esquivar estos temas.

Una última pregunta más personal. Terminas hablando de que hay muchos caminos para intentar comprender que existe algo más y que este libro es simplemente tu camino. ¿Por qué crees en Dios? ¿Quién es? ¿Cómo es Dios para ti?

Bueno la respuesta esta en el libro. Es la columna vertebral de él. Creo profundamente en que los apóstoles vieron a Jesús resucitado. No sé de qué manera, pero sucedió. Creo en su testimonio de vida. Creo porque veo los frutos en otras personas, porque algunas de ellas han vivido los Experiencias Cercanas a la Muerte, y esto estos testimonios son tan claros y honestos que es muy difícil dudar de ellos. Creo porque por poco que te detengas a pensar te das cuenta de que hay algo y la ciencia da pistas enormes sobre esta realidad diferente a la nuestra, pero real. Creo que Dios es auténtico. Más bien no importa su nombre, ni lo que sea. Pero esa otra realidad existe. Lo conocemos por la tradición cristiana y lo explicamos con palabras y herramientas humanas. Por eso estoy convencido de que, desde otras culturas, lo pueden conocer igual, pero de otra forma. Al fin y al cabo, se trata de un lenguaje humano.

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