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¡Se abre el telón en Semana Santa, prepárate!

¡Se abre el telón en Semana Santa, prepárate!

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(Hozana) Esta frase bien puede ser un slogan para la Semana Mayor, “para mí la vida es Cristo y morir una ganancia” (Fil 1,25). Dirigida por San Pablo a los Filipenses. Esa es la síntesis de nuestra vida de creyentes: transformados por Cristo, ahora disfrutamos de la salvación

Durante la Semana Santa, se renueva nuestra fe, viviendo espiritualmente la muerte y resurrección de Cristo y nuestra unión con ese misterio. ¿Cómo? Por medio de nuestro bautismo que, en sí mismo, consiste en morir al pecado para vivir en la gracia de ser hijos de Dios.

La Semana Santa tiene como centro el triduo pascual, tres días en los cuales celebramos los acontecimientos fundamentales de nuestra fe, jueves santo, viernes y sábado santos.  Para vivir el triduo pascual, desde cualquier país,  fue lanzado un inédito itinerario en línea llamado Diario de Semana Santa, una propuesta para prepararse para el camino hacia la Pascua en donde ya participan más de tres mil personas.

Lunes, martes y miércoles santos: días de contraste

El lunes, martes y miércoles santos nos conectan con lo que está por suceder a través de la Liturgia de la Palabra, cuyos evangelios nos relatan la unción premonitoria de Jesús en Betania (Jn 12, 1-11), el anuncio de la pasión por parte de Jesús (Jn 13, 21-38) y la resolución de Judas Iscariote de su traición (Mt 26, 14 – 25). Estos días que nos contrastan la misericordia de Dios frente a la mezquindad del ser humano y nos invitan a abrazar lo primero para vencer lo segundo.

Al atardecer del jueves santo, se abre el telón

El Jueves Santo culmina el tiempo de cuaresma y al atardecer se abre el telón del triduo pascual, comenzando por contemplar el misterio de la Eucaristía que recapitula en un solo sacramento toda la Pascua, por lo cual entendemos que la Iglesia vive de la Eucaristía como nos lo insinuó San Juan Pablo II; también atestiguamos la institución del ministerio sacerdotal invitándosenos a orar por las vocaciones consagradas y asumimos el mandamiento del amor, para dar paso al memorial del prendimiento del Señor.

El Viernes Santo asistiremos a los acontecimientos de juicio, condena y martirio de Cristo acompañándolo hasta su crucifixión, muerte y sepultura; día propicio para reflexionar sobre nuestra historia de vida y cómo nuestra conducta ha podido ser escenario de negación e indiferencia de Dios, actitud similar a la de los discípulos. El Sábado Santo será un día de especial reflexión y silencio que nos permite pensar en cuánto nos ha amado Dios y lo importante de retornar a Él, imitando al hijo pródigo que decide volver al Padre. El domingo de la resurrección comienza la noche anterior con la vigilia Pascual a través de la cual le anunciamos al mundo que Cristo venció a la muerte, vive eternamente y transmite la vida a los suyos a quienes congrega en Iglesia para que puedan, como ahora celebrar y testimoniar su resurrección en la vitalidad de su propia existencia dada por Dios.

¡Hemos sido salvados! esa es la síntesis de nuestra vida; ahora proclamémoslo viviendo como salvados, es decir, renovando nuestras promesas bautismales, haciendo vida “lo hemos visto y oído” (cf. 1 Jn 1,3) a través del servicio y aguardando el regreso del Señor, todo ello dentro de la experiencia de la Iglesia, depositaria de la Pascua del Señor.

Fray Ángel Córdoba, de Hozana

Agustino Recoleto

Diario de Semana Santa
en
Hozana

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