1. Home
  2. ACTUALIDAD
  3. Teresita, la niña que ha fallecido como verdadera misionera, y quiso “llevar a los demás con Jesús”

Teresita, la niña que ha fallecido como verdadera misionera, y quiso “llevar a los demás con Jesús”

Teresita, la niña que ha fallecido como verdadera misionera, y quiso “llevar a los demás con Jesús”
4.03K
0
Compártelo en...
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
Email this to someone
email

Ayer domingo al mediodía ha fallecido con 10 años en el hospital de Laz Paz de Madrid Teresita, la sobrina de mi cuñada Marta.

Desde los 4 años tenía un tumor muy extendido en la cabeza, siendo sometida varias veces a dolorosas intervenciones quirúrgicas, y muy especialmenteen estos tres últimos meses, en los que ha sufrido un verdadero martirio.

Ha ofrecido sus enormes dolores y todas las operaciones a las que ha sido sometida, como verdadera misionera, para consolar al Corazón de Jesús y “para llevar a los demás con Jesús -como ella misma dijo en un mensaje de voz casi con su bocecita apagada-, y para que los niños que no conocen a Jesús le conozcan y lleguen un día al cielo para estar con él y ser felices para siempre, siempre”.

Encomendemos a sus padres y a su familia y encomendémomos también a ella, que ha muerto profundamente unida al Señor.

Todos los que la hemos conocido estamos convencidos de que está ya en el cielo y de que es una pequeña santa misionera de 10 años, una nueva Santa Teresita que como la santa del Carmelo de Lisieux, patrona de las misiones, ha ofrecido su vida y todos sus sufrimientos para que todos conozcan a Jesús y por la salvación del mundo.

Ayer domingo a última hora de la tarde el Vicario Episcopal de la diócesis de Madrid, el P. Angel Camino, que ha conocido a Teresita en el hospital, ha dicho en el responso que ha rezado por ella en el tanatorio de El Escorial, que está convencido de que Teresita está en el cielo y que ya es santa. Nos ha dicho: “Si Teresita no está en el cielo entonces no hay nadie en el cielo”.

El Cardenal de Madrid, D. Carlos, ha querido también hacerse presente para confortar a sus padres y a los muchos amigos que les acompañábamos.

La muerte de Teresita nos ha dejado a todos llenos de un presentimiento de gloria.

En su responso el Vicario de Madrid, el P. Angel Camino, nos contó cómo la conoció y el impacto profundo que le provocó.

El día 11 de febrero día de la Virgen de Lourdes, fue a visitar el hospital de La Paz con ocasión de la Jornada Mundial del enfermo. El capellán le invitó a que la conociera.

Teresita, crucificada en el lecho del dolor, le dijo que quería ser misionera y que estaba ofreciendo todo para que los niños y todos conocieran a Jesús.

Ese mismo día por la tarde le llevo su nombramiento de misionera.

Algunos días antes Teresita insistía a su madre, a su abuela y a todos con quienes se encontraba que quería ser misionera. Ellos le respondian que podría serlo de mayor. Pero ella respondia: “¡De mayor no! ¡Quiero ya!”

Se ha ofrecido totalmente a Jesús.

El Vicario nos ha dijo ayer que no había visto nunca una niña así y que estaba completamente convencido de que es santa y que está muy cerca de Jesús intercediendo por nosotros.

Teresita, ruega por nosotros.

 

CARTA DE ANGEL CAMINO LAMELA, Vicario Episcopal. Vicaría VIII

Esta vez no os escribo para convocaros a ninguna reunión ni para pediros estadísticas o comunicaciones. Esta vez os escribo, simple y llanamente, para notificaros el fallecimiento de una niña que ha repercutido mucho en mi vida personal y como Vicario. Una niña: Teresita; y unos padres: Teresa y Eduardo. ¡Una familia cristiana!…

Os explico brevemente. El pasado 11 de febrero, Jornada del enfermo, este año he ido a celebrar la Eucaristía al Hospital de La Paz. La he celebrado acompañado de los capellanes y de una variada asamblea: médicos, enfermeras, familiares de enfermos, etc. Al concluir la Eucaristía, acostumbro a ir con los capellanes a visitar a algunos enfermos para administrarles la Unción o darles la comunión. Esta vez los capellanes, sabiendo mi costumbre, habían propuesto que fuera a visitar a una niña gravemente enferma, que la operaban de un tumor en la cabeza al día siguiente. Con muchísimo gusto acepté la propuesta. Hemos llegado a la UCI debidamente equipados, he saludado a médicos y enfermeras, y acto seguido me han llevado a la cama de Teresita que estaba junto a su madre Teresa. Un vendaje blanco rodeaba toda su cabeza, pero tenía la cara suficientemente descubierta como para percibir un rostro verdaderamente brillante y excepcional. La he saludado con todo afecto, indicándole que en ese momento venía en nombre del Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid para traerle a Jesús.

Ahora os entrecomillo las expresiones de Teresita; me dice: “¿me traes a Jesús verdad?”, sí, le respondo, te traigo a Jesús y la fuerza del Espíritu Santo con la Unción. A continuación me dice: “¿Sabes una cosa? Yo quiero mucho a Jesús”. Lo oye su madre y dirigiéndose a su hija le dice: “dile a Ángel lo que tú quieres ser”. Mira fijamente a su madre y le dice: “¿Se lo digo de verdad?” y la mamá dice: “tú verás”. Teresita me dice: “yo quiero ser misionera”. Me impacta tanto su respuesta, totalmente inesperada para mí, que cogiendo fuerzas de dónde no tenía, por la emoción que me produjo su respuesta, que le digo: “Teresita, yo te constituyo ahora mismo misionera de la Iglesia, y esta tarde te traeré el documento que lo acredita y la cruz de la misionera”. Ella añade: “P. Ángel ¿sabes una cosa?: yo rezo para que muchos niños conozcan a Jesús”. A continuación le he administrado el Sacramento de la Unción, le he dado la comunión y la bendición apostólica del Papa Francisco. Ha sido un momento de oración, sumamente sencillo pero profundamente sobrenatural. Se han unido a nosotros algunas enfermeras que espontáneamente nos hicieron unas fotos, para mí totalmente inesperadas, y que quedarán como un recuerdo imborrable. Nos hemos despedido mientras ella con su mamá se quedaba rezando y dando gracias.

Esa mañana tenía una reunión de Arciprestazgo; en cuanto la terminé fui directamente a la Vicaría y ayudado por los secretarios Miguel y Mª Pilar, elaboramos el oficio de misionera bajo un pergamino verdaderamente precioso. Recogí la cruz de la misionera y a las cinco de la tarde regresé de nuevo al Hospital de La Paz. Me estaban esperando los capellanes y fuimos derechos a la UCI nuevamente. En cuanto me ve la mamá dice en voz alta: “Teresita ¡no me lo puedo creer! Viene el Sr. Vicario con el regalo para ti”. La niña que estaba medio dormida se despertó de inmediato y cogió entre sus manos el documento y la cruz. La mamá se lo lee en voz alta, mientras ella escucha atentamente y ocurre lo que nos imaginábamos, se emociona hasta que la madre la consuela, y Teresita dice en voz alta: “esa cruz pónmela en la barra para que la vea bien, y mañana la llevo al quirófano. Ya soy misionera”. Nos despedimos con estas palabras de Teresitas: “Entonces P. Ángel ¿soy misionera?”, y yo respondo “tú eres misionera”.

Aquí podría terminar el relato de esta sencilla y profunda experiencia. Lo que yo no me podía imaginar es que a través de los contactos de los padres, este testimonio llegó a oídos del Delegado Nacional de Misiones. Me llama al día siguiente y me hace esta pregunta: “¿tú has constituido en el Hospital de La Paz a una niña misionera?” efectivamente, le digo, “ayer después de darla la unción y la comunión, la constituí misionera con la oración preceptiva y posteriormente le llevé el documento y la cruz de la misionera”. A continuación me dice: “este testimonio ha dado la vuelta en todo el mundo misionero de España y ya han puesto a Teresita como una nueva protectora para los niños en misión”. Posteriormente los papás me han ido reenviando mensajes de distintas personas impactadas por el testimonio de Teresita.

Hoy domingo, 7 de marzo, a las 9:00 h. Teresita ha partido hacia el cielo. Se la ha velado en el Tanatorio de El Escorial. Estando rezando el Rosario con los papás y el aforo al máximo permitido, me ha llamado el Sr. Cardenal, D. Carlos Osoro, para hacerse presente. Han sido unas palabras llenas de esperanza que han consolado abiertamente a los padres, familiares y niños compañeros de Teresita. Ha concluido D. Carlos dando la bendición a Teresita de cuerpo presente y a todos los acompañantes.

Cuando he creído que estaba todo terminado, la tía de Teresita en voz alta y delante de todos en la sala del Tanatorio me dice: “P. Ángel ¿me permite que le ponga el audio que Teresita me envió el mismo día que usted la constituyó misionera?”. Por supuesto, respondí, y textualmente oimos con una voz muy suave, como de alguien que está cansado, pero que saca fuerzas de dónde no las tiene, y dice: “Hola tía, te cuento una cosa muy importante para mí, esta mañana después de recibir la Unción y la comunión, el Vicario de Madrid me ha constituido misionera: ya soy misionera”. Como os podéis imaginar quedé sin palabras.

El entierro será mañana día 8 de marzo a la misma hora que la Eucaristía por D. Tomás Juárez. Los padres han comprendido perfectamente que no pueda acompañarles físicamente. Estaré en la Misa de gloria que celebrarán a finales del mes de marzo.

Disculpad la extensión de la carta pero si este testimonio no lo comparto con los sacerdotes, vida consagrada y laicos de la Vicaría VIII ¿con quién lo voy a compartir?.

Os invito, pues, a que recéis por Teresita y, sobre todo, a que os encomendéis a ella porque estoy convencido que va a proteger de un modo especial a toda la Vicaría VIII, en la cual ella fue constituida misionera. Recibid un fuerte y fraterno abrazo.

Ángel Camino Lamela, osa.

Vicario Episcopal. Vicaría VIII

(4034)

DONA AHORA
Etiquetas: