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El Padre Kino, camino a la santidad: misionero, científico y cosmógrafo que corrigió al pirata Drake

El Padre Kino, camino a la santidad: misionero, científico y cosmógrafo que corrigió al pirata Drake

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(Religión en Libertad) Se trata de la mayor experta sobre la figura del padre Eusebio Francisco Kino (1645-1711), el jesuita italiano al servicio de la Corona Española al que, el pasado viernes, el Papa Francisco reconoció las virtudes heroicas. Belén Navajas, doctora en Historia y profesora de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, conoce a fondo la extraordinaria vida de este misionero, explorador, cartógrafo, geógrafo y astrónomo

 – ¿Le ha sorprendido la noticia? ¿De qué virtudes hablamos?

– Se trata de una gran noticia y un momento de alegría dentro de la Iglesia. El padre Kino fue una persona excepcional, dotado de un gran carisma que atraía a los que tenía a su alrededor. De hecho, él solo se adentró en la Pimería, la tierra incógnita que se extendía al norte de Sonora, en la frontera de Nueva España, y consiguió que las fronteras avanzaran varias leguas.

– ¿Y qué fue lo que hizo allí que se considere extraordinario?

– Pasó los últimos 24 años de su vida en este territorio, de 1687 a 1711, evangelizando y recorriendo miles de kilómetros; fundó más de veinte misiones y realizó más de cuarenta exploraciones. Afortunadamente, los jesuitas lo escribían todo, y aparte de una correspondencia importante, se conserva su diario Favores celestiales, donde relata la primera evangelización de la Pimería, territorio que hoy corresponde al norte de Sonora y el sur de Arizona. La veracidad de los hechos que relata queda demostrada cuando contrastamos la información con las relaciones y cartas de otros misioneros y militares, como el capitán Mateo Mange –su compañero en alguna de sus entradas-.

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Belén Navajas, en el centro de la imagen, durante un acto en Tierra Santa

– Sus incursiones no estarían exentas de riesgos…

– Para que nos hagamos una idea, el territorio estaba habitado por los pimas, sobaipuris y pápagos, naciones todas ellas relacionadas y que para simplificar muchas veces se les llama a todos pimas. Al norte y este limitaban con los apaches -de los que todos hemos oído hablar a través del cine- y otros grupos belicosos. La cultura de los pimas giraba en torno a la guerra defensiva frente a los apaches, aunque los pimas que habitaban en las proximidades del río Gila se dedicaban a la agricultura y eran sedentarios. El papel de los pimas en esta época fue actuar de barrera entre la población española de Sonora y los apaches. Estos suponían un enemigo común, por lo que pimas y españoles se aliaron para detener su avance.  En la Pimería no había población española. Tan sólo algunos soldados y los misioneros que poco a poco iban llegando. Las condiciones de vida en la frontera eran duras y no todos los misioneros conseguían perseverar.

– Algo que vemos que sí hizo el padre Kino. Pero, ¿hasta el extremo de que pueda llegar a ser canonizado?

– En cuanto a sus virtudes, habría que destacar su caridad, su comprensión, el no juzgar y el deseo de ponerse en el lugar del otro, un rasgo éste propio del carisma ignaciano, aunque no por eso fácil de conseguir. Cuando Kino llegaba por primera vez a un pueblo, relata que en muchas ocasiones se sentaba en el suelo, en círculo, a conversar con sus habitantes –como era la costumbre pima- y les hablaba de Dios y les enseñaba en sus mapas cómo había llegado desde Europa atravesando el océano. Y escuchaba lo que los pimas tenían que decirle. Cuando era recibido –como forma de agasajo- con bailes y cantos, lejos de escandalizarse, como hacían otros, lo agradecía con sinceridad y animaba a los soldados, que en alguna de sus entradas le acompañaban, que se unieran a la celebración. Resulta sorprendente que normalmente fuera bien recibido y que Kino no mostrara sorpresa ante el buen recibimiento, ya que esto no sucedía en todos los territorios de misión, pero sí mostraba una gran gratitud

– ¿Era una de sus principales características?

– Sí; destacaría especialmente este rasgo en él. A través de sus escritos, Kino transmite gratitud continuamente: en los detalles pequeños, en las empresas importantes, en todo lo que Dios le regala cada día, en la amistad de las personas que va conociendo, en tantas muestras del amor y la presencia de Dios que encuentra a su paso por las tierras difíciles de frontera. Siempre da gracias a Dios y reconoce su presencia que lo envuelve todo, como un padre que abraza a sus hijos. Creo que la palabra gratitud es la que mejor define al padre Kino.

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– Cuéntenos alguna anécdota más del jesuita.

– Le unió una amistad sincera con muchos pimas, como los capitanes Coro y Cola de Pato. Y no dudó en recorrer los cientos de leguas que le separaban de la ciudad de México para demostrar su inocencia y la de sus hombres, falsamente acusados de ladrones de caballos, animal que Kino introdujo en la Pimería –junto con el ganado vacuno, el trigo y otros cultivos-, muy apreciados por las diferentes naciones indias.

– ¿Qué movía al padre Kino a actuar así?

– Al padre Kino le mueven dos cosas: el amor a Dios y a sus criaturas -y de ahí el deseo de que sea conocido por el mayor número de almas- y su inquietud científica.

– Tengo entendido que también era cosmógrafo…

– Efectivamente; y a él se deben los primeros mapas exactos de la zona. De hecho, cuando llegó a América en 1681, su primer destino fue California, y fundó allí las primeras misiones, formando parte de la expedición del almirante Atondo, en calidad de cosmógrafo del rey Carlos II. Desde su descubrimiento por Hernán Cortés en 1533, había habido varias expediciones pero todas habían terminado fracasando. Tras tres años, una vez más la expedición será suspendida por falta de financiación y Kino será enviado entonces a la Pimería, y fundará la primera misión en 1687, Nuestra Señora de los Dolores.

– California fue una tierra importantísima para el padre Kino, quien llegó incluso a rebatir la creencia de que era una isla…

– Sí; California le marcó para siempre y condicionó toda su actividad posterior. Ansiaba regresar al lugar donde miles de almas le esperaban para conocer la palabra de Dios. Por eso, gran parte de sus expediciones las orientó hacia el oeste y noroeste: su objetivo era fundar un rosario de misiones autosuficientes que llegaran a conectar con las misiones de California, a través del paso por tierra que debía descubrir. Porque en esa época era creencia generalizada que California era isla. Incluso la dibujó así en sus primeros mapas, pero por sus conocimientos fue a contracorriente y no paró hasta demostrar su peninsularidad, aunque no todos lo aceptaron. El error lo achaca al famoso pirata Drake, que se había paseado por aquellos mares y había afirmado que California era islaY el error se había mantenido hasta que llegó Kino. Con sus escritos y sus mapas dio a conocer al mundo este extremo desconocido de la frontera española. El mapa Paso por tierra de 1701 es el primero exacto de la Pimería y durante más de un siglo fue el principal mapa que existió sobre esa región.

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– Pero Kino sería alejado de la península…

– En efecto. Finalmente, en 1697, llegó la ansiada autorización de sus superiores de regresar a California, pero las autoridades civiles no lo permitieron. Tras un levantamiento pima dos años antes, fue Kino quien logró restaurar la paz nuevamente en el territorio. No es exagerado afirmar que las autoridades consideraban que la sola presencia de Kino era más efectiva para mantener la paz que un grupo de soldados. Acudieron a la nueva misión el padre Salvatierra y el padre Piccolo, dos jesuitas italianos a los que Kino había contagiado su amor por California. Kino se entregó a su objetivo y, gracias a los excedentes que producían las misiones pimas, consiguió que sobrevivieran las misiones californianas.

– ¿Cuál es la relación entre el padre Kino y otro gran santo, san Junípero Serra?

– Kino murió en 1711. No volvió a pisar suelo californiano, pero suyo fue el mérito de que Salvatierra y Piccolo pudieran seguir fundando misiones hacia el norte de la península. Con la expulsión en 1767 de la Compañía de Jesús, fueron los franciscanos quienes prosiguieron la labor en California. San Junípero Serra tomó el relevo a Kino y siguió fundando misiones hacia el norte. No es lo único que tienen en común. Ambos tienen estatuas en el Capitolio de Washington. Fray Junípero representa precisamente al estado de California y el padre Kino representa al estado de Arizona. Hablando de estatuas, hay otras muchas de Kino: en Segno –su localidad natal-, varias repartidas por Sonora y en Tucson, ciudad fundada por él, se levanta una impresionante estatua del jesuita a caballo.

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