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Pide gracia al Paráclito: Te presentamos la Novena al Espíritu Santo

Pide gracia al Paráclito: Te presentamos la Novena al Espíritu Santo
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Por la señal… Acto de contrición.

 

1.     Oración de cada día

Día 1

¡Oh Padre soberano, de quien procede el Hijo, por quien creaste todas las cosas; y el Espíritu Santo, por quien las reformaste. Escribe tu santa ley en nuestros corazones, con tanta fuerza, que nunca más se borre. Dame lo que me mandas, para que lo cumpla como quieres.

 

Día 2

Gracias te doy, Padre, por la infinita bondad que muestras al otorgarnos tal don, y juntar tu divino Espíritu con nuestra carne. Para que tu misericordia resplandezca más en estas dádivas, aquí tienes un hijo que es todo carne, pero deseoso de ser vivificado con tu Espíritu.

 

Día 3

¡Oh Espíritu santísimo, río cristalino de agua que procede del Trono de Dios y del Cordero, y produce doce frutos al año! Ven a mi alma, riégala con tus copiosas gracias y produce en ella tus doce frutos (Gal. 5, 22-23). Y para que estos frutos no se marchiten, permanece siempre conmigo.

 

Día 4

Te doy gracias, Redentor del mundo, por darnos tal sucesor en tu ausencia: tan fuerte protector, tan dulce consolador y solícito abogado. ¡Oh Espíritu santísimo!, ven a mí, ampárame en las luchas y peligros, consuélame en las aflicciones y aboga por mí en todas las necesidades. Haz que sepa orar con fervor, y alcance remedio.

 

Día 5

Te doy gracias, Padre, por tu inmensa caridad al darnos todo lo bueno que de ti procede: El Hijo que procede de Ti como Verbo y Palabra tuya; y El Espíritu Santo, que procede de Ti como amor e impulso tuyo. A cambio de dones tan preciosos, toma mi entendimiento y mi voluntad, con sus obras, para que todo lo haga a gloria tuya.

 

Día 6

¡Oh Maestro celestial, que llenas de la Verdad la memoria y el entendimiento, de modo que la voluntad se aficione al Bien! Visita mi alma ruda, ignorante y olvidadiza. Espíritu de verdad, enséñame, destierra todo error y mentira. Asísteme, para que conozca todo lo que he de conocer, y no me olvide de ello al tiempo de obrar.

 

Día 7

¡Oh Espíritu de vida, que soplando sobre los muertos luego los vivificaste! Ven y sopla sobre las almas muertas por la culpa, vivifícalas con tu gracia. Sopla también en mi alma. Y con el viento fresco de tu divino Espíritu, temples las llamas de mi sensualidad.

 

Día 8

¡Oh Espíritu santísimo, ilústrame. Que mis pensamientos, mi voluntad y apetitos sensibles queden llenos de tu divinidad. Haz que mis deseos aspiren a los bienes del Cielo, que desde hoy sean más sobrenaturales, conformes en todo con los tuyos! Lléname, Señor, de ti mismo, y no quede nada que te desagrade.

 

Día 9

¡Cómo hablaban la Virgeny los apóstoles, inspirados por las lenguas de este divino Espíritu! ¡Oh Espíritu santísimo, ven a mi alma muda, y enséñale a hablar con las lenguas de encendidos afectos. Aclárala, endúlzala para que su música te sea siempre agradable.

 

2.     Deprecaciones

Después de cada una de ellas se reza un Gloria.

 

  • ¡Ven, Espíritu Santo! Consolador magnífico en las muchas penas de esta miserable vida. Dígnate enviar sobre mí tus siete dones como los enviaste sobre el Colegio Apostólico y María Santísima el día de Pentecostés.

 

  • ¡Ven, Descanso en la fatiga!, para que no nos cansemos de seguir el camino de la virtud. Te ruego me llenes de tu don de fortaleza para perseverar con constancia y confianza en el camino de la perfección.

 

  • ¡Ven, Padre de los Pobres! Oh lumbre dichosísima, inunda de resplandores el corazón del fiel. Te ruego me llenes del don de ciencia y sabiduría para que saboree cada día más con qué infinito amor soy amado y así aumente mi caridad a Dios y al prójimo, actuando siempre movido por ella.

 

  • ¡Ven, Luz de las almas! Lava el corazón sórdido, riega el que está marchito, sana el que enfermo está. Te ruego me llenes del don de consejo y piedad para obrar de continuo con prudencia y practicar con todos la justicia, dando a cada uno lo suyo: a Dios, con gratitud y obediencia, a los hombres, con generosidad y amabilidad.

 

  • ¡Ven, Dador de tus dones! Doblega al duro y rígido, inflama al tibio y rige al que extraviado va. Te ruego me llenes del don de entendimiento y temor de Dios, para penetrar las verdades reveladas y no dejarme llevar de las tentaciones de los sentidos, procediendo con templanza en el uso de las criaturas.

 

3.     Oración final

La reza el que dirige, y los fieles responden.

℣. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Envía, Señor, tu Espíritu para darnos nueva vida,

℟. Y renovarás la faz de la tierra.

 

℣. Oh Dios, que iluminaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos saber qué está bien según el mismo Espíritu y gozar siempre de sus consuelos. Por Jesucristo nuestro Señor.

℟. Amén.

 

4.     Aclamación de despedida

℣. Ven, Espíritu Santo,

℟. Y envía desde el cielo un rayo de tu luz.

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