«Podemos hacer las cosas mejor o peor, pero el mayor desacierto es no hacer nada»

29 Oct, 2026 | TESTIMONIOS

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Monseñor Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo y primado de España, comparte con nosotros recuerdos de su llamada al sacerdocio y las claves de su espiritualidad y su ministerio, cuando se cumplen 46 años desde su ordenación.

Sintió pronto la vocación sacerdotal. A los 14 años, durante un momento de oración, se preguntaba ¿para quién soy yo? ¿qué quiere Jesús de mí?

El Señor le dio la respuesta y también en aquel momento. Tuvo un encuentro con Jesús y quedó enamorado de su Sagrado Corazón. Una devoción, un amor, que le acompaña desde entonces y ha marcado de forma determinante su ministerio pastoral. Primero como sacerdote: un sacerdote afable, de proximidad y dialogante, en su querida tierra extremeña.

Francisco Cerro ha sido, y es, siempre consciente de que un buen pastor debe ir detrás, al lado y delante del rebaño que se le encomienda en cada momento. Después como obispo.

La soledad no es patrimonio de los cristianos

Nunca pensó en ser obispo, pero llegó el nombramiento; no una, sino dos veces. En 2007, el Papa Benedicto XVI le nombró obispo de la diócesis de Coria-Cáceres, donde siguió impulsando la Iglesia que él concibe: la que hace y no se queda bloqueada en la queja o superada por la tristeza o la soledad, «que no es patrimonio del cristiano».

Se pueden hacer las cosas mejor o peor, pero «el mayor desacierto es no hacer nada», afirma Mons. Cerro. En 2019, el Papa Francisco le puso al frente de la Archidiócesis de Toledo. No llevaba una semana en el cargo, cuando el mundo se quedaba paralizado por una pandemia. Él siguió, en lo que podía y como podía, pero siempre atento y cerca de los más necesitados.

Su labor pastoral ha ido siempre abrazando el Corazón de Jesús. Impulsor del Instituto Secular Cor Iesu y del Instituto Internacional del Corazón de Cristo, asegura que, en este mundo herido, todo se puede transformar desde los límites si nos fiamos del Corazón de Jesús.

Un año de gracias y misericordia en la Catedral Primada de Toledo

Prolífico escritor (más de 160 libros, documentos y cartas pastorales), Mons. Cerro ha abierto la Puerta Santa de la Catedral Primada de Toledo, en un Año Jubilar al que estamos todos invitados para recibir el perdón y las gracias que Dios no escatima para todo aquel que quiere acercarse a Él.

Y para quien aún no le conozca, nada mejor que dejarse coger de la mano de María, «alegría de mis alegría», con especial devoción a la Virgen de Guadalupe, que también este año celebra un Jubileo. Mons. Francisco Cerro Chaves invita a rezar muchos rosarios por la paz en el mundo, porque «como no recemos muchos rosarios, las guerras se van a eternizar».