No te pierdas el testimonio de Andrea Alvarado. A sus 21 años, nos comparte cómo ha ido descubriendo la presencia del Señor en su vida. Una vida que estaba patas arriba, confundida y con unos propósitos muy distintos de los que Dios tenía pensado para ella.
El Señor «se las ingenió» para envolverla por completo y rescatarla. Eso ha sido el 360 del que habla esta joven: volver a un punto cero para «resetear» a Andrea y ponerla en el camino de su «diseño original», el que Dios ha pensado para ella.
A pesar de su resistencia, acabó abriendo la puerta de su corazón a Dios. Con amor y paciencia, y mucha imaginación, el Señor empezó a transformar cada área de su vida. Andrea se fue encontrando con Él y también descubrió a una Madre. De maneras muy diversas: una canción, unas películas, una ONG, unas peregrinaciones, unos retiros…
Esta joven de origen salvadoreño y que vive en Carolina del Norte (EEUU) vio cómo el regreso a la fe lo empezó a reordenar todo.
Pero para Andrea, lo que está detrás del rescate han sido, sobre todo, las oraciones incansables de sus padres. Como santa Mónica oró por su hijo (san) Agustín. Si te puede la angustia por los hijos descarriados, como dice Andrea, no desfallezcas. No olvides que Dios es Dios, y lo sabe todo. Y recuerda también que: «es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas».
Todo está en sus manos y todo es a los tiempos del Señor
Este relato es una invitación a reflexionar sobre nuestra propia trayectoria, y a encontrar esperanza en las circunstancias más sencillas. A través del testimonio y la experiencia de Andrea Alvarado, descubrimos cómo el crecimiento espiritual es un proceso constante que comienza en la infancia y se fortalece con el tiempo… si dejamos que el Señor entre en nuestro corazón y escriba nuestra historia de vida.


