La intención de oración de León XIV para el mes de julio nos llama a rezar «para que aprendamos cada vez más a discernir, saber elegir caminos de vida y rechazar todo lo que nos aleje de Cristo y del Evangelio”.
El vídeo del Papa incluye en esta ocasión una oración inédita con la que los fieles pueden pedir al Espíritu Santo la gracia de aprender a discernir, de saber detenerse para escucharlo atentamente y adquirir conciencia de los propios sentimientos, pensamientos y modos de actuar.
Espíritu Santo, luz de nuestro entendimiento,
dulce aliento en nuestras decisiones,
dame la gracia de escuchar atentamente tu voz
para discernir los secretos caminos de mi corazón,
a fin de captar lo que realmente es importante para ti
y liberar mi corazón de sus aflicciones.
Te pido la gracia de aprender a detenerme
para tomar conciencia de mi manera de actuar,
de los sentimientos que habitan en mí,
de los pensamientos que me invaden,
y que, muchas veces, no logro reconocer.
Deseo que mis elecciones
me conduzcan a la alegría del Evangelio.
Aunque deba atravesar momentos de duda y cansancio,
aunque tenga que luchar, reflexionar, buscar y comenzar de nuevo…
Porque, al final de cuentas,
tu consuelo es el fruto de la decisión correcta.
Concédeme conocer mejor qué es lo que me mueve,
para rechazar aquello que me aleja de Cristo,
y así más amarlo y servirlo.
Amén.
Conocerse a uno mismo para conocer a Dios
En la vida nos encontramos ante una infinidad de posibilidades que nos asustan y nos paralizan, haciendo que nos sintamos como exploradores perdidos en un bosque: sabemos que en algún lugar hay un sendero, pero no siempre logramos encontrarlo con facilidad.
En la oración del Papa se advierte el eco de la famosa súplica de San Agustín en las Confesiones: «¡Oh Dios, déjame conocerme a mí mismo, déjame conocerte a Ti!». Podemos decir brevemente que, según Agustín, el conocimiento de uno mismo lleva al conocimiento de Dios: para discernir, es preciso situarse en la verdad ante Dios, entrar en uno mismo, admitir las propias debilidades y pedir al Señor que nos sane. A partir de ahí, se puede renacer a través de una auténtica relación con Dios.
La velocidad con la que se suceden los cambios en la actualidad, la ingente cantidad de información disponible -y no siempre verdadera-, la aparente realidad creada por la inteligencia artificial, y la complejidad de los desafíos globales, entre otros factores, hacen que el discernimiento sea una habilidad esencial para tomar decisiones acertadas que nos permitan vivir una vida buena y nos acerquen a Dios.


