D. Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo (Asturias, España) nos comparte momentos preciosos de su infancia, el surgimiento temprano de su vocación sacerdotal – pospuesta por obediencia -, su carrera profesional en el mundo de las finanzas y, por fin, el momento de su vida en el que pudo resolver una cuestión que habÃa quedado pendiente cuando ya «lo tenÃa todo».
Una vocación definida con los trazos de la espiritualidad franciscana, el encuentro con los pobres y la llamada misionera que mantiene viva siempre recordando un lema episcopal al que nunca está dispuesto a defraudar: «Cristo todo en todas las cosas». Y es que, las incertidumbres se esfuman en el abrazo eterno y salvador de Cristo, afirma Mons. Sanz.
Por eso camina siempre en obediencia, aunque en nuestros dÃas hay quien se empeñe en presentar como dÃscolo a quien defiende la Verdad, el Camino y la Vida con especial determinación y desde todas las tribunas posibles.
Con Dios no vale ni la palabra muda ni la presencia ausente
Mientras deja que su historia se sigue construyendo, Mons. Sanz alerta que «permanecer callado o ausente» cuando la vida y dignidad del hombre creado por Dios están bajo constante amenaza, «es una peligrosa tentación» que todo cristiano está llamado a combatir.
La vida, la familia o la educación, sólo por mencionar algunos frentes de la batalla que libramos, no son nada de lo que nos quiere imponer en la sociedad actual.
Y no se puede obviar en una charla con Mons. Jesús Sanz Montes una mención especial a MarÃa, nuestra Madre. El obispo de Oviedo tiene «experiencia viva de los cuidados» que desde siempre le prodiga la Virgen, por eso puede decir con determinación que podemos ser hijos torpes a veces, pero nunca pobres huérfanos.
No te pierdas los interesantes mensajes de Mons. Sanz Montes en esta entrevista testimonio para Mater Mundi TV.


