«Toda mi vida he estado seguro de que Dios me llamaba al sacerdocio» | P. Antonio Mª Domenech

31 Jul, 2025 | Sin categoría

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Desde que tiene memoria, sabía que iba a ser sacerdote. Nacido en Barcelona, la primera palabra que escribió y leyó Antonio María Domenech Guillén fue «misa». Jugaba a celebrar misa con lo que había a mano y convocaba a las muñecas de su hermana. Si alguna faltaba, no empezaba hasta que fueran a buscarla, recuerda.

Su infancia transcurrió en ese entorno sencillo, seguro y feliz. Y la llamada al sacerdocio la considera como algo connatural al hecho de su nacimiento. «No he vivido ningún momento de mi vida en el que no estuviera seguro de que Dios me llamaba para ser sacerdote», afirma el P. Domenech.

Dios te va llevando, y hay que obedecer

En el inicio de su formación, en la Sociedad Misionera de Cristo Rey, sentía un especial interés hacia la dirección espiritual y el sacramento del Perdón. La vida de San Antonio María Claret había dejado una profunda huella en el joven Antonio María. Y pensó que estaba llamado a ser misionero en algún lugar remoto del mundo donde pudiera salvar almas.

Avanzaba en sus estudios y, ya andaba haciendo acopio de libros de Teología (le encantaba y pensaba que, claramente, era su  camino), cuando le enviaron a estudiar Derecho Canónico, y llegó a hacer el Doctorado en esta materia.

Fue ordenado en 2004 y no tardaría mucho en ver que no hace falta irse muy lejos para ser misionero y apóstol. 

Nada que ver con lo que él tenía en mente. Y es que “Dios te va llevando por donde quiere, y hay que obedecer”, afirma.

Así que, ni una cosa ni la otra. Antonio María Domenech Guillén acabaría dedicando su vida a la pastoral rural y a hablar en las redes sociales.

La providencial historia de una sotana y otras formas de evangelizar

El padre Domenech lleva más de 20 años al frente de la parroquia de Santa María del Campo Rus y otros tres pueblos de la diócesis de Cuenca (España) donde asiste a las necesidades de los feligreses como le alcanza el tiempo y las distancias.

El «experimento» de grabar las misas online, un poco antes de que resultara una opción forzada por la pandemia, abrió para él un mundo de posibilidades para ampliar el alcance de su pastoral.

Para empezar, el día que uno de sus pueblos no tuviera la misa «presencial», todos podrían seguir la celebración digital y la Eucaristía espiritual.

Su salto al apostolado en las redes sociales, aunque resulte algo incomprensible, tiene mucho que ver con la rigurosa sotana negra que le identifica y viste todo el año. Algo que muchos encuentran anacrónico y, sobre todo en verano, (los que conozcan el clima de las tierras manchegas entenderán), un punto peligroso para la salud del entregado sacerdote.

Le animaron a explicar en un vídeo por qué llevaba sotana todo el año. Y él lo explicó. Básicamente es «porque me da la gana» y, sobre todo, porque «una sotana habla de Dios», apuntaba entonces y sostiene hoy.

El vídeo se hizo viral y, poco después, de forma igualmente espontánea y muy a su estilo, nació @sotanarural, su perfil en Internet.

Con este nombre se le puede seguir en Instagram, Facebook y YouTube, y también en su blog ‘Se llenaron de inmensa alegría’.

De esta forma, y bastante lejos de sus planes y conocimientos en aquel entonces, el padre Domenech aprendió a sacar partido al mundo digital para llegar a mucha más gente.

En las redes comparte sus experiencias y opiniones, y ofrece respuestas a todo tipo de cuestiones sobre la iglesia, la Fe, los Sacramentos… Incluso sobre Derecho Canónico si se tercia.

Con su forma de comunicar y su rigurosa sotana, el padre Domenech combina modernidad y tradición, espiritualidad e intelectualidad. Directo y contundente en el tono y las palabras, en sus intervenciones tampoco faltan el humor y la intención.

Sanación de heridas y un encuentro muy especial con el Señor

Hace unos años, le invitaron a asistir a un Seminario de Vida en el Espíritu. La primera respuesta fue rápida: «imposible, no tengo tiempo». Fin. Era fácil, no había mucho más que pensar. Pero no contaba con una especie de «complot» que le iría dejando sin excusas para hacer aquel viaje.

Contra todos sus pronósticos, allí sucedieron cosas muy imprevisibles.

Su rechazo se transformó en híper motivación. El Espíritu Santo le habló y le llevó a la sanación de heridas desconocidas y de la forma más inesperada. Y, pese a sus años de sacerdocio, mantuvo un encuentro con el Señor que jamás había vivido igual.

También ratificó algo que ya sabía: que el diablo no puede soportar la alabanza a Dios.

Evangelizar «para morir»

Después de aquella impresionante experiencia, el padre Antonio María se animó a impulsar los Seminarios de Vida en el Espíritu para sus feligreses pudieran vivirlo. Esta y otras tantas iniciativas que surgen en la Iglesia deben tener su espacio y oportunidad, pero sin olvidar nunca que, todos los que se acercan al Señor a través de ellas, requieren después de un acompañamiento.

En su camino también ha puesto Dios muchas personas y circunstancias que han ido forjando a este sacerdote rural «y digital».

El contacto con personas a punto de morir, por edad avanzada o enfermedad, o de jóvenes con intención de suicidarse, incluso casos dolorosos en su familia, puso en él la semilla de evangelizar ante la muerte, en lugar del más popular «enseñar a vivir».

Pero el detonante de esta particular misión fue su propia experiencia ante el fallecimiento de su madre. En el vídeo testimonio ofrecido en @MaterMundiTV lo explica bien

Dios va marcando los tiempos y las formas para cada uno de sus hijos

Poner en primera línea de atención vivir los Sacramentos, «como Dios manda», también está en su línea pastoral. Pero su misión no es imponer, sino formar, cuidar, acompañar y dar ejemplo.

Luego es Dios el que va indicando a cada uno sus tiempos y lo que debe hacer. Por eso, le impresiona ver cómo las personas de las parroquias que atiende «viven la Eucaristía según se lo pide el corazón». 

A pesar de su atareada «vida digital», al padre Domenech le maravilla el trato directo con las personas. A través de otros recibe muchos mensajes. Por eso, aunque le gusta hablar, ha ido perfeccionando la virtud de escuchar. «Merece la pena escuchar, porque Dios nos habla constantemente», y de muchas formas.

De los ‘Desvelos de un cura rural’ a proclamar «el reinado de María» hoy

Son también muchas las experiencias que puede acumular un sacerdote rural. No estaría bien determinar si son más o menos que en tierras de misión lejanas, o en la inmensidad de cualquier gran ciudad perdida en el relativismo, el materialismo y las prisas por llegar a no se sabe dónde.

Lo que sí sabe el padre Domenech es que su pastoral es exigente y le hace muy feliz porque, constantemente, llena de sentido su vocación.

Por eso, entre tanta tarea, el padre Antonio María encuentra hueco para compartir muchas cosas en sus redes sociales y en sus libros. Así surgieron, entre otras publicaciones, ‘Juventud sacerdotal’ o ‘Desvelos de un cura rural’, donde, para empezar, había que explicar el sentido de ser sacerdote con sotana en pleno siglo XXI.

Y como ‘de lo que rebosa el corazón habla la boca’, el padre Antonio María Domenech se ha sentido especialmente apelado a proclamar, a los cuatro vientos, su amor profundo a la Virgen y divulgar el papel que desempeña María en el tiempo actual para llevarnos hacia la salvación. 

En ‘Garabandal, antes de que sea tarde’, su libro más reciente, el P. Domenech ensalza la figura de la Virgen y su especialísima intervención en los tiempos que corren.

Nos recuerda el sacerdote rural que «la Virgen es la antesala del triunfo final de Cristo Rey» y es el momento de recurrir a Ella en toda circunstancia. Porque hoy como nunca antes, «¡la Reina vive!, y es puerta de esperanza y salvación.

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