Santuario de Loreto: la historicidad irrebatible de la traslación milagrosa de la Casa de la Virgen

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

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(Religión en Libertad) Uno de los mayores milagros de la Historia es la traslación de la Casa de la Virgen desde Nazaret a Loreto. El hecho estÔ respaldado por abundantes pruebas testimoniales y físicas, que recoge en un reciente artículo el portal mariano Cari Filii:

En el santuario de Loreto, en Italia, se conserva la Santa Casa de la Virgen María en Nazaret. En ella recibió y aceptó el anuncio del arcÔngel Gabriel de que sería la Madre de Dios. La Santa Casa llegó hasta su ubicación actual en una traslación milagrosa que tuvo lugar en el siglo XIII, reconocida por numerosos Papas y que tiene su propia memoria litúrgica.

Giorgio Nicolini, profesor de Religión y director de Tele María, ha consagrado su vida al estudio de la excepcional reliquia lauretana. Recientemente ha publicado un estudio sobre ella con prólogo del cardenal Angelo Comastri, y con ese motivo ha sido entrevistado por Daniele Barale en Tempi, una extensa conversación sobre los argumentos que prueban el carÔcter histórico de este hecho sobrenatural.

Hay tres elementos probatorios distintos. Primero, la concordancia entre las tres paredes del Santuario de Loreto y lo que queda de la casa en la Basílica de la Anunciación en Nazaret (los basamentos y el hueco en la gruta que hacía de cuarta pared). Segundo, las pruebas de la propia Traslación. Y tercero, la réplica a los argumentos aducidos para negar la Traslación sobrenatural, sustituyéndola por una «piadoso» pero muy humano transporte de algunas piedras.

Perfecta correspondencia Nazaret-Loreto

Entre 1962 y 1965 se llevó a cabo en el santuario de Loreto un estudio arqueológico dirigido por el profesor Nereo Alfieri (1914-1995) en coordinación con el Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén, que corroboró: 1) que las medidas de las tres paredes y el espesor de los muros coinciden con los basamentos de la casa en Nazaret; 2) que las piedras de la Santa Casa son típicas de Palestina y trabajadas con técnicas específicas locales; 3) que las paredes reposan sobre una zanja que había en el lugar donde fueron depositadas, no sobre un suelo preparado para una nueva construcción; y 4) que las piedras estÔn selladas con mortero de cemento típico de Palestina, y según una técnica propia del pueblo de los nabateos y desconocida entonces en Italia y uniforme en todos los puntos, lo cual excluye una traslación humana ladrillo a ladrillo, porque se habría puesto de manifiesto una diferencia en la composición química del mortero.

Los testigos de la Traslación

En 1291, tras la caída de la ciudad cruzada de San Juan de Acre, el Reino Cristiano de Jerusalén quedó a merced de los musulmanes, y la Casa de Nazaret, lugar de peregrinación durante trece siglos, corría un peligro cierto de ser profanada. En la noche del 9 al 10 de mayo unos Ôngeles la tomaron desde sus cimientos y la depositaron en Tersatto, hoy un barrio de Rijeka (Fiume, en italiano), en Croacia.

De allí pasó a Ancona en 1295 y luego al bosque de una señora llamada Loreta, en la llanura donde hoy se alza la ciudad de Loreto, cuyo nombre remite precisamente a esa primera propietaria. En 1296, los Ôngeles la dejaron un tiempo en el campo de dos hermanos y finalmente en medio de una calle, que es su ubicación actual, bajo la cúpula del templo allí construido.

Cada una de estas cinco traslaciones cuenta con numerosos «testigos oculares», explica Nicolini, que fueron «rigurosamente controlados por los obispos locales de la época, quienes emitieron pronunciamientos canónicos de veracidad en escritos oficiales». En los tiempos inmediatos se erigieron, consagradas a estos hechos, diversas iglesias autorizadas por sus respectivos obispos: Fiumi, Ancona, Recanati, Macerata y NÔpoles, entre otros.

Las aprobaciones pontificias se sucedieron enseguida: NicolÔs IV en 1292 y Bonifacio VIII en 1294. Y no han cesado hasta hoy. Primero, con la memoria litúrgica del milagro, que se festeja el 10 de diciembre. Siglos después, en 1920, cuando el vuelo entró a formar parte de la vida cotidiana de los hombres, Benedicto XV proclamó a Nuestra Señora de Loreto como Patrona de la Aviacion.

Y Juan Pablo II en 2005, Benedicto XVI en 2013 y Francisco en 2019 con el Año Lauretano en el que aún estamos -prolongado por la pandemia-, se han referido al Santuario como la auténtica casa en la que nació y vivió la Virgen María y recibió el anuncio de la Encarnación.

Particularmente expresiva es la bula Inter Omnia del 26 de agosto de 1852, en la cual el Papa Pío IX da como hecho probado que «en Loreto se venera la Casa de Nazaret, tan querida para el corazón de Dios, fabricada en Galilea y mÔs tarde separada de su basamento y, por el poder de Dios, transportada muy lejos, mÔs allÔ de los mares, primero a Dalmacia [en la actual Croacia] y luego a Italia».

Incluso hay una confirmación en una revelación privada, la que recibió Santa Catalina de Bolonia el 25 de marzo de 1440, quien afirmó haberle sido revelado por el Señor que la Santa Casa «fue transportada por un coro de Ôngeles«, primero a Dalmacia y luego a Loreto.

¿Por qué a Loreto?

ĀæY por quĆ© a ese lugar de Italia? Nicolino recuerda que la región de las Marcas, baƱada por el AdriĆ”tico en el centro oriental de la penĆ­nsula itĆ”lica, jugó un papel fundamental en la expansión del primer cristianismo. Ā«Ancona fue una de las primeras ciudades del mundo que recibió y acogió el anuncio de la fe cristiana, entre los aƱos 35 y 40″, dice.

Entonces ya jugó un papel decisivo una milagrosa reliquia que aún se conserva: una piedra que golpeó al protomÔrtir San Esteban. El objeto llegó a Ancona (localidad situada 30 km al norte de Loreto) de manos de un marinero judío que lo dejó allí obedeciendo «una revelación que había recibido». La piedra fue custodiada en un santuario célebre en todo el MediterrÔneo por los milagros que en él sucedían, como recoge San Agustín (354-430) en una homilía en la catedral de Hipona.

En atención a su fe primigenia, Ancona fue distinguida por el cielo con numeras reliquias, santos y milagros, que luego se repitieron en Loreto. Como señala el propio Pío IX, esa «venerada y augustísima Casa, consagrada por los divinos misterios, iluminada por innumerables milagros, honrada por la afluencia de los pueblos, extiende ampliamente por la Iglesia universal la gloria de su nombre y conforma un objeto de culto para todas las naciones y para todas las razas humanas«. Su consideración como «objeto de culto» confirma la condición de reliquia de la Santa Casa.

Los intentos de desnaturalizar el milagro

Pese a todos estos datos, en los últimos años se ha difundido, incluso en ambientes católicos, y se han difundido en el mismo entorno del santuario, hipótesis que cuestionan o mitigan la sobrenaturalidad y carÔcter milagroso de la presencia de la Casa de Nazaret en Loreto.

Vale la pena reproducir Ć­ntegra la respuesta de Nicolini a esas suposiciones:

Ā«En realidad,Ā estas hipótesis carecen de documentaciónĀ al respecto, y son ‘insostenibles’ e ‘imposibles’, tanto por las razones históricas mencionadas anteriormente, como por razones arqueológicas, arquitectónicas y cientĆ­ficas.

Ā»Hay que aclarar de inmediato que la utilización de un documento (elĀ Chartularium Culisanense, n.181), en el que se ha querido basar la hipótesis de un traslado humano de, Ćŗnicamente,Ā unas ‘piedras santas’Ā de la Santa Casa por parte de la noble familia de Epiro apellidada Angeli [Ɓngeles] es, como he demostrado en mi libro, una ‘falsedad histórica’ y, ademĆ”s, no tienen ningĆŗn coherencia desde el punto de vista de la prueba. Todo ello ha sido confirmado por otros estudios incuestionables,Ā como el del profesorĀ Andrea Nicolotti, del Departamento de Estudios Históricos de TurĆ­n.

Ā»Estas hipótesis -que son realmente desacralizadoras- acerca de un traslado humano, que implicarĆ­a elĀ desmontajeĀ de los muros de la Santa Casa en bloques de piedra individuales en Nazaret y el posteriorĀ montaje, primero en Croacia y, despuĆ©s, en otras cuatro ubicaciones de la costa adriĆ”tica, tras recorrer mĆ”s de 3000 km. por tierra y mar,Ā son del todo imposibles desde el punto de vista ‘temporal’.

Ā»Lo atestigua laĀ simultaneidadĀ verificada de las fechas de salida de Nazaret (el 9 de mayo de 1291) y de llegada a Tersatto (el 10 de mayo de 1291), como indica una lĆ”pida de la Ć©poca. Ā”En una sola noche no se pueden recorrer ‘de manera humana’ y con ‘medios humanos’ casi 3000 km y transportar una Casa, o partes de ella, deĀ  un lugar a otro!

TambiĆ©n resultarĆ­a imposible una tal operación de ‘desmontaje’ y ‘montaje’, realizada ademĆ”sĀ en cinco ubicaciones distintas, en Croacia y en Italia. De hecho, elĀ anĆ”lisis quĆ­mico de la argamasa, en los puntos donde actualmente une las piedras, presenta caracterĆ­sticas quĆ­micas especiales, propias de la zona de Nazaret, y unaĀ homogeneidad del material de los murosĀ que excluye cualquier posibilidad de ese hipotĆ©tico ‘desmontaje’ y ‘montaje’ de los muros de piedra.Ā La argamasa que mantiene unidas las piedras es uniforme en todos los puntosĀ y estĆ” constituida por sulfato de calcio hidratado (yeso) empastado con polvo de carbón de leƱa, segĆŗn una tĆ©cnica de la Ć©poca conocida en Palestina hace dos mil aƱos, pero que nunca se habĆ­a utilizado en Italia.

Ā»Por consiguiente, la Santa CasaĀ nunca fue ‘descompuesta’Ā en bloques, sino que llegó a Loreto -despuĆ©s de otras ‘traslaciones misteriosas’ anteriores- con las piedras unidas con la misma argamasa utilizada hace mĆ”s de dos mil aƱos en Nazaret, tal como se presenta actualmente.

Ā»La ubicación final en una calle de Loreto, donde aĆŗn se encuentra, tambiĆ©n esĀ humanamente imposible, como han atestiguado todos los arqueólogos y arquitectos que han examinado, a lo largo de los siglos, el subsuelo de Santa Casa y la calle en la que ‘se posó’.

Ā»El arquitectoĀ Giuseppe SacconiĀ (1854-1905) declaró, por ejemplo, que habĆ­a constatado que ‘la Santa Casa estĆ” apoyada, por una parte, encima de la extremidad de una calle antigua y, por la otra, estÔ suspendida sobre el foso contiguo‘. Dijo, ademĆ”s, que sin entrar en cuestiones históricas o religiosas, habĆ­a que admitir que la Santa Casa no podĆ­a haber sido construida, tal como estĆ”, en el lugar donde estĆ” ubicada (Annali Santa Casa, 1925, n.1).

Ā»Un dato relevante a este respecto, y que demuestra queĀ las tres Santas Paredes ‘se posaron’ sobre la calleĀ y no fueron reconstruidas, es la singularidad de un arbusto espinoso que habĆ­a en el borde de la calle en el momento del impacto y que quedó aprisionado.

Ā»Otro insigne arquitecto,Ā Federico MannucciĀ (1848-1935), al que el Sumo PontĆ­fice Benedicto XV le encargó que examinara los cimientos de la Santa Casa con ocasión de la renovación del suelo tras el incendio de 1921, escribió, afirmando perentoriamente en su Informe de 1923, que es ‘absurdo solo pensar’ que pudiera ser transportado ‘con medios mecĆ”nicos’ (Annali Santa Casa, 1923, 9-11); aƱadió que ‘es sorprendente y extraordinario el hecho de que el edificio de la Santa Casa, aunĀ sin tener ningĆŗn cimiento y estar ubicado sobre un terreno que no tiene consistencia,Ā que estĆ” suelto y sobrecargado, aunque parcialmente, por el peso de la bóveda construida en lugar del techo, siga inalterado,Ā sin ceder lo mĆ”s mĆ­nimo y sin ninguna grietaĀ en los muros’ (Annali Santa Casa, 1932, 290).

»El arquitecto Mannucci sacó las siguientes conclusiones: 1) los muros de la Santa Casa de Loreto estÔn formados por piedras de Palestina cementadas con la argamasa utilizada en dicha región; 2) es absurdo pensar en un transporte mecÔnico; 3) la construcción de la Santa Casa en el lugar donde se encuentra se opone a todas las normas de construcción y a las mismas leyes de la física.

Ā»Por consiguiente, si la Santa Casa de Nazaret por entero no pueden haberla ‘transportado’ hombres, solo puede haber sido transportada ‘de manera milagrosa’ por obra de la Omnipotencia Divina, mediante el ‘ministerio angĆ©lico’, como siempre ha testimoniado y transmitido la ‘tradición’, y como ha sido aprobado por ‘verĆ­dico’ por todos los Sumos PontĆ­fices, durante siete siglos, desde los orĆ­genes hasta la actualidadĀ».Ā (Traducción cortesĆ­a deĀ Helena Faccia Serrano.)

No queda, pues, lugar razonable para la duda. Sin un solo dato incompatible con la Traslación y numerosos respaldÔndola, puede hablarse de un hecho sobrenatural y milagroso, sin explicación humana creíble. Y de Loreto como un lugar imprescindible de peregrinación, con la seguridad de estar contemplando el primer entorno familiar de la Santísima Virgen, su hogar hasta que nació Jesús.

Publicado originalmente en el portal marianoĀ Cari Filii.