El Evangelio concluye con un mandato de Jesús, nos pide llevar su Palabra a todos los rincones del mundo. Atendiendo este mandato, prolongamos en cierto modo el envío del Padre al Hijo, y del Padre y el Hijo al Espíritu Santo.
Es un mandato misionero que nace del Amor de Dios, de su preocupación por sus hijos. Él no se resigna a la perdición de ninguno de sus hijos. Y es un Amor que apremia, que no permite dilaciones.
Escucha a monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, en esta nueva entrega del compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.


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