Papa Francisco en MiƩrcoles de Ceniza: La Cuaresma es un viaje de regreso a Dios

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

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(ACI) Durante la celebración de la Misa en este MiĆ©rcoles de Ceniza, el Papa Francisco recordó que ā€œla Cuaresma es un viaje de regreso a Diosā€ por lo que animó a dejarse reconciliar por Dios para aprender de la Cruz de JesĆŗs que es la ā€œcĆ”tedra silenciosa de Diosā€.

Este año, el Santo Padre presidió la Eucaristía con el rito de la bendición e imposición de las cenizas en una ceremonia con pocas personas en la Basílica de San Pedro, y no en la Basílica de Santa Sabina en el Aventino con la tradicional procesión previa, debido a las restricciones sanitarias causadas por el COVID-19.

En su homilĆ­a, el Papa destacó que iniciamos el camino de la cuaresma con las palabras del profeta Joel que indican la dirección a seguir ā€œvuelvan a mí con todo corazónā€ por lo que advirtió: ā€œCuántas veces, ocupados o indiferentes, le hemos dicho: ā€˜Señor, volveré a Ti después… Espera. Hoy no puedo, pero mañana quizĆ” empezaré a rezar y a hacer algo por los demás’. Y asĆ­ un dĆ­a tras otro Āæno? Ahora Dios llama a nuestro corazón. En la vida tendremos siempre cosas que hacer y excusas para dar, pero hermanos y hermanas, ahora es tiempo de regresar a Diosā€.

En esta lĆ­nea, el Santo Padre seƱaló que ā€œla cuaresma es un viaje que implica toda nuestra vida, todo lo que somosā€ porque ā€œes el tiempo para verificar las sendas que estamos recorriendo, para volver a encontrar el camino de regreso a casa, para redescubrir el vínculo fundamental con Dios, del que depende todoā€.

ā€œLa cuaresma no es una recolección de florecillas, es discernir hacia dónde está orientado el corazón. Este es el centro de la cuaresma: hacia dónde estĆ” orientado mi corazónā€, afirmó.

En este sentido, el PontĆ­fice subrayó que la cuaresma es tambiĆ©n ā€œun Ć©xodo de la esclavitud a la libertadā€ porque ā€œson cuarenta días que recuerdan los cuarenta años en los que el pueblo de Dios viajó en el desierto para regresar a su tierra de origenā€.

Sin embargo, el Papa reconoció que durante el camino ā€œestaba la tentación de añorar las cebollas, de volver atrás, de atarse a los recuerdos del pasado, a algún ídoloā€ por lo que aƱadió que ā€œtambién para nosotros es así:Ā el viaje de regreso a Dios se dificultaĀ por nuestros apegos malsanos, se frena por los lazos seductores de los vicios, de las falsas seguridades del dinero y del aparentar, del lamento victimista que paralizaā€.

De este modo, el Santo Padre sugirió que ā€œpara caminar es necesario desenmascarar estas ilusionesā€ y para eso ayudan ā€œlos viajes de regreso que nos relata la Palabra de Diosā€.

En primer lugar, el Papa recordó la parĆ”bola del hijo pródigo para seƱalar que ā€œtambién para nosotrosĀ es tiempo de volver al Padreā€Ā ya que ā€œes el perdón del Padre que vuelve a ponernos en pie: el perdón de Dios, la confesión, es el primer paso de nuestro viaje de regresoā€ por lo que recomendó a los confesores ser ā€œcomo el Padre, no con el lĆ”tigo, sino con el abrazoā€.

Luego, el Santo Padre recordó al leproso sanado para indicar que ā€œnecesitamosĀ volver a Jesúsā€ ya que ā€œtodos tenemos enfermedades espirituales, solos no podemos curarlas; todos tenemos vicios arraigados, solos no podemos extirparlos; todos tenemos miedos que nos paralizan, solos no podemos vencerlos. Necesitamos imitar a aquel leproso, que volvió a Jesús y se postró a sus piesā€. ā€œNecesitamos la curación de Jesús, es necesario presentarle nuestras heridas y decirle: ā€˜Jesús, estoy aquí ante Ti, con mi pecado, con mis miserias. Tú eres el médico, Tú puedes liberarme. Sana mi corazón, sana mi lepraā€™ā€.

En tercer lugar, el Papa dijo que tambiĆ©n ā€œestamos llamados aĀ volver al Espíritu Santoā€Ā por lo que animó ā€œvolvamos al Espíritu, Dador de vida, volvamos al Fuego que hace resurgir nuestras cenizasā€.

ā€œNuestro viaje, entonces, consiste enĀ dejarnos tomar de la mano. El Padre que nos llama a volver es Aquel que sale de casa para venir a buscarnos; el Señor que nos cura es Aquel que se dejó herir en la cruz; el Espíritu que nos hace cambiar de vida es Aquel que sopla con fuerza y con dulzura sobre nuestro barroā€, explicó.

Por Ćŗltimo, el Santo Padre alentó aĀ dejarse reconciliar con DiosĀ porque ā€œel camino no se basa en nuestras fuerzasā€ y aƱadió ā€œel comienzo del regreso a Dios es reconocernos necesitados de Él, necesitados de misericordia, necesitados de su gracia. Este es el camino justo, el camino de la humildadā€.

ā€œHoy bajamos la cabeza para recibir las cenizas. Cuando acabe la cuaresma nos inclinaremos aún más para lavar los pies de los hermanos. La cuaresma es un abajamiento humilde en nuestro interior y hacia los demás. Es entender que la salvación no es una escalada hacia la gloria, sino un abajamiento por amor. Es hacerse pequeños. En este camino, para no perder la dirección, pongámonos anteĀ la cruz de Jesús: es la cátedra silenciosa de Diosā€, concluyó el Santo Padre.

Después de la homilía, el Papa Francisco bendijo e impuso las cenizas a los Cardenales presentes y él las recibió por parte del arcipreste de la Basílica de San Pedro, el Cardenal Angelo Comastri.