En su último libro ‘Milagros Eucarísticos. Señales de la presencia real de Cristo’, publicado por Nueva Eva Ed., el periodista e historiador Santiago Mata ofrece un mapa e información de gran número de estos prodigios registrados a lo largo de la historia en España y resto de Europa.
A modo de guía, nos ubica los principales milagros eucarísticos reconocidos por la Iglesia a través de los siglos, de manera que podemos hacer un itinerario para conocer su contexto histórico y venerarlos.
Mata nos recuerda qué tipos de milagros eucarísticos pueden registrarse, y cómo los avances tecnológicos aplicados al estudio de estos eventos corroboran lo inexplicable del misterio que sucede en cada Eucaristía.
Dios no tiene por qué demostrarnos nada, pero a veces a través de estos sucesos extraordinarios nos recuerdan que el pan y el vino consagrados en cada Eucaristía se convierten en el Cuerpo y Sangre de Cristo en la transustanciación, y de ello dan fe las investigaciones científicas, con frecuencia dirigidas por profesionales no creyentes.
Como decía el Papa Francisco en su Encíclica ‘Lumen fidei’, los milagros son «una intervención gratuita de Dios en la historia», y «signos que anuncian una novedad radical, la irrupción de imprevisible». Uno de ellos es la Eucaristía, que contiene a Cristo resucitado y vivo en todo su ser, indiviso e indivisible.
«Esta verdad, -dice el autor- no expresa solamente una experiencia diaria de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia. «En ella (la Eucaristía) se concentra toda la espiritualidad cristiana«, diría San Juan Pablo II.
También Benedicto XVI, en su exhortación apostólica ‘Sacramentum Caritatis’, repite siete veces que la Eucaristía es «fuente y culmen de la vida de la Iglesia». Los milagros eucarísticos son evidencias de esta realidad.


