MiƩrcoles, San Antonio, abad.- 17-01-2024.

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

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ā€œQuĆ© estĆ” permitido en sĆ”bado?, Āæhacer lo bueno o lo malo?, Āæsalvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?ā€

Evangelio segĆŗn S. Marcos 3, 1-6

Jesús entró otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si curaba en sÔbado y acusarlo. Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada: «LevÔntate y ponte ahí en medio». Y a ellos les pregunta: «¿Qué estÔ permitido en sÔbado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?». Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». La extendió y su mano quedó restablecida. En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.

[divider link=»» target=Ā»_blankĀ» layout=Ā»2″ color=»»] Meditación sobre el Evangelio [/divider]

Todos pendientes de Ɖl. Ordenó JesĆŗs al paralĆ­tico de brazo que se adelantase al medio. El valor de JesĆŗs es admirable, y ojalĆ” que algunos le imitasen; porque es un acobardamiento general lo que reina: Ā«No temĆ”is a los que pueden matar al cuerpo…Ā», Ā«quien busca su vida la perderĆ”…Ā», Ā«quien se avergonzare de mĆ­ y de mi doctrina ante los hombres, yo me avergonzarĆ© de Ć©l ante mi Padre cuando viniere con todos los Ć”ngelesĀ». Les pregunta: ĀæEs lĆ­cito curar en sĆ”bado?, Āætrabajar el mĆ©dico, el practicante? Ā”Tanto devocioneo e hipocresĆ­a con el santificar las fiestas, y tanta bilis contra el prójimo; aquĆ­ contra JesĆŗs que vela por el prójimo!

Avistó su malignidad, les leyó sus imaginaciones oscuras. A su pregunta no contestan; tendrían que darle la razón y no quieren. Tanta obcecación provoca la ira del Hijo de Dios; es la reacción ante el momento diabólico. A la par le causó tristeza; tristeza muy compleja: por ellos, pues se precipitaban a la perdición; por otros, a quienes arrastrarían contagiÔndoles de su perversidad; tristeza porque se hacía, también, triste su misión con tanto encontronazo y golpe bajo.

No se detuvo y realizó la curación. ¿Los convenció el milagro? Nada convence, al que no se quiere convencer. Cuando al egoísta se le solivianta el amor propio, antes se le romperÔ la cabeza que reconozca la verdad. No aman la verdad los que repudian el amor. «Se concertaron con los herodianos para matarle». Porque enseñaba que se curase al hombre en cualquier día y hora que lo necesitase, porque era antes el bien del hombre que toda ley, porque no soportaba dejar a un hombre un día mÔs con su parÔlisis. Porque enseñaba con obras y palabras la caridad por encima de todos los preceptos, determinaron matarlo. OjalÔ que la historia no se repitiese.