MiƩrcoles, Fiesta de San Lucas, Evangelista 18-10-2017

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

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«”Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos»

Evangelio segĆŗn S. Lucas 10, 1-9

Designó el SeƱor otros setenta y dos y los mandó por delante de Ć©l, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir Ć©l. Y les decĆ­a: Ā«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueƱo de la mies que envĆ­e obreros a su mies. Ā”Poneos en camino! Mirad que os envĆ­o como corderos en medio de lobos. No llevĆ©is bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludĆ©is a nadie por el camino. Cuando entrĆ©is en una casa, decid primero: ā€œPaz a esta casaā€. Y si allĆ­ hay gente de paz, descansarĆ” sobre ellos vuestra paz; si no, volverĆ” a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andĆ©is cambiando de casa. Si entrĆ”is en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: ā€œEl reino de Dios ha llegado a vosotrosā€

 

[divider link=»» target=Ā»_blankĀ» layout=Ā»2″ color=»»] Meditación sobre el Evangelio [/divider]

Empieza la gran misión. Como antes el Bautista, ahora envía adelantados que preparen el ambiente para su llegada. Contempla cuÔntos y cuÔntos recibirían la verdad, si hubiera quien se la ofreciese, cuÔntos y cuÔntos no aguardan mÔs que la enseñanza de la caridad y paternidad divina, para trocarse en otros seres; no ya humanos, sino divinos; no desastradas tinieblas, sino gloriosa claridad; no entrañas encogidas que se engurruñaron con criterios helados, sino anchas, espaciosas, dilatadas, por un calor vital ardiente y generoso. AllÔ estÔn multitud de hombres aguardando el golpe de la luz y brazos que los conduzcan al reino. Porque ellos prestos estÔn, esperan inconscientemente como las mieses y se entregarÔn al instante en brazos del segador. ”Partid!

En el mundo hay muchos malos, gente de negros sentimientos, de maldad solapada, alĆ©rgicos a la caridad, que rechinan los dientes al oĆ­rla y les descompone su nombre. Sin escrĆŗpulos para hacer mal, con remilgos religiosos o sin ellos, son de la misma calaƱa unos y otros. Entre tales vais a andar, Ā«como corderos entre lobosĀ». Sabedlo para precaveros y para confiar en el Padre Celestial. En Ɖl amparaos y partid sin cuidar de vosotros; Ćŗnicamente atentos al bien de los demĆ”s, a evangelizarles. Vosotros les llevĆ”is la vida y la paz; ellos os deberĆ”n dar mesa y albergue. Cuando entrĆ©is en sus casas e invoquĆ©is la paz sobre ellos, empezarĆ” a caer allĆ­ como lluvia; a no ser que sean malĆ©volos, pues entonces la paz, no se posarĆ” allĆ­.

Al ir, no os demorƩis con visiteos, ni perdƔis tiempo en chƔchara ni en deteneros en casas de la ruta para saludar a conocidos o parientes. Id a lo que vais, al pueblo que os toca; allƭ hospedaos en alguna familia, sin complejo ni empacho, porque el trabajo merece su salario; vosotros trabajƔis para ellos y merecƩis que os alimenten. No seƔis casquivanos, metiendo baza de casa en casa, ni exigentes, sino contentos con la comida que puedan daros. Hacedles favores, entre ellos curaciones de sus enfermedades (os doy poder para ello) y enseƱadles que el reino de Dios se aproxima. Aseguradles que llego Yo enseguida y les explicarƩ plenamente en quƩ consiste.

HabrƔ familias y ciudades que os rechacen; reacias a la verdad, se burlarƔn de vosotros y os menospreciarƔn, aunque las obras que obrarƩis, deberƭan hacerles recapacitar. Por lo que sea, se esquivarƔn y les resbalarƔn vuestras persuasiones. Marchaos de estos empedernidos; hacƩdselo constar sacudiƩndoos el polvo de los pies.

”Terrible conclusión de Cristo! Al obcecado, manda que se le eche en cara la luz que rechaza, para que en adelante sea consciente, plenamente consciente, de su responsabilidad y de una mayor condenación.