MiƩrcoles, Fiesta de San Isidoro, Obispo 26-04-2017

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

COMPARTE

«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarÔn? No sirve mÔs que para tirarla fuera y que la pise la gente»

Evangelio segĆŗn S. Mateo 5, 13-16

Dijo JesĆŗs a sus discĆ­pulos: ā€œVosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, Āæcon quĆ© la salarĆ”n? No sirve mĆ”s que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lĆ”mpara para meterla debajo del celemĆ­n, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille asĆ­ vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que estĆ” en los cielosā€.

 

[divider link=»» target=Ā»_blankĀ» layout=Ā»2″ color=»»] Meditación sobre el Evangelio [/divider]

L os cristianos han de ser como la sal; la sal sazona la comida, y los cristianos al mundo, dÔndole sabor de caridad. Donde caiga un cristiano, fÔbrica, oficina, círculo, amistades, los sala; a cualesquiera que se encuentran meses con él, se les ha ido pegando su sabor, reflexionan, operan con un sentido de caridad y una idea de Dios Padre. Cristianos que no son caridad, son como sal estropeada, ¿a quién van a salar? Sólo sirven para la basura. Luz del mundo es Jesús, luz los seguidores suyos. En las palabras y en las obras. Los hombres buscan la verdad, mas no saben dónde estÔ. Cuando se les descubre, la de Cristo que es la única (el amor de hermanos y la esperanza filial), resplandece con tal brillo que los ojos no dudan, y exultan a su fulgor: «Los que estaban sentados en sombras de muerte vieron una gran luz». Al contemplar a los cristianos resplandecientes de caridad, amadores unos de otros y de todos, solícitos con el mísero, sin envidia, grato su conversar e inalterable su fidelidad, mÔs seguro socorro en tu tribulación que los de tu familia, prorrumpen los de buena voluntad en alabanzas al Dios que creó tales hombres, al Padre que engendró tales hijos.

Sin caridad, tomarÔn a risa y a chacota tu religión.Seréis contemplados como ciudad en el monte; mirad que vuestras obras sean tales que convenzan. Destinó Dios a los cristianos para que los mirasen como pueblo edificado en la cima; no nos hizo cristianos para nosotros solos, sino para ser lÔmpara que ilumine a todos los de alrededor. Cuando ven la caridad exclaman: Es la verdad, esa es la luz, la esperÔbamos en la noche y ha llegado.
«Vuestro Padre el de los cielos». Constantemente presentarÔ Jesús en su programa esta verdad: Dios es vuestro Padre. Verdad primera y fuente de todas, origen de nuestra dicha y de la de Jesús, razón de la caridad, causa y objeto de nuestra esperanza, centro de nuestro culto, inacabable delicia de nuestro corazón; porque es Dios Padre, porque es Dios Amor, porque es la Fuente-Amor.