Martes, Santos Felipe y Santiago, apóstoles, fiesta. 3-05-2022

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

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ā€œYo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mĆ­ā€

Evangelio segĆŗn S. Juan 14, 6-14

Dijo JesĆŗs a TomĆ”s: Ā«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mĆ­Ā». Ā«Si me conocierais a mĆ­, conocerĆ­ais tambiĆ©n a mi Padre. Ahora ya lo conocĆ©is y lo habĆ©is vistoĀ». Felipe le dice: Ā«SeƱor, muĆ©stranos al Padre y nos bastaĀ». JesĆŗs le replica: Ā«Hace tanto que estoy con vosotros, Āæy no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mĆ­ ha visto al Padre. ĀæCómo dices tĆŗ: ā€œMuĆ©stranos al Padreā€? ĀæNo crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mĆ­? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mĆ­, Ć©l mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mĆ­. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mĆ­, tambiĆ©n Ć©l harĆ” las obras que yo hago, y aĆŗn mayores. Porque yo me voy al Padre. Y lo que pidĆ”is en mi nombre, yo lo harĆ©, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedĆ­s algo en mi nombre, yo lo haré».

 

[divider link=»» target=Ā»_blankĀ» layout=Ā»2″ color=»»] Meditación sobre el Evangelio [/divider]

Ilustra JesĆŗs, yo soy el camino; mi vida, siendo vuestra, os lleva hasta allĆ­. Yo os he traĆ­do la verdad que conduce a la vida; incorporarse mis ideas es incorporarse la verdad y la vida de Dios; poseer esa verdad, vivir esa vida, es el camino que os traslada adónde voy. Al Padre voy; Ɖl es infinito y en su felicidad caben todos; holgadĆ­simamente caben, cual si cada uno dispusiera de espacios sin horizonte ni lĆ­mite. Esas son vuestras mansiones, mĆ”s grandes, dichosas y ricas de lo que imaginasteis cuando os figurabais palacios de mĆ”rmol y oro con estanques y bosques y soles y estrellas.

Al Padre se llega tomando mis criterios, aceptando mi evangelio. Muchos actualmente tratan de llegar al cielo oponiƩndose a mƭ; incluso me anatematizan y matan. Muchos posteriormente prescindirƔn de mi evangelio. No se llega al Padre sino por mƭ. Los que no tuvieron noticia, si guardan mi doctrina de caridad, llegarƔn; eso es tambiƩn ir por mƭ. Fuera de mi doctrina no se llega.

La misericordia divina esperarÔ incluso hasta la última porción de la vida, para meterlos en mis senderos de esperanza y dulzura de corazón. Estos, aunque tan a la postre, entran por mí y así hallan el camino que conduce al Padre.
ĀæQuerĆ©is saber cómo es el Padre?, la mejor manera es mirarme. Como yo pienso, piensa Ɖl; como yo amo, ama Ɖl; como yo siento, siente Ɖl. AsĆ­ pues ya sabĆ©is cómo es; con mirarme ya le habĆ©is visto en lo que fundamentalmente interesa: QuĆ© quiere, quĆ© siente, cómo es con vosotros, cómo juzga, cómo ama.

Felipe indica que, presentÔndoles en aparición al Padre, sabrÔn cómo es.

JesĆŗs le repite lo dicho: Ā”Parece mentira, Felipe, que aĆŗn no hayas conocido la verdad, tras tanto tiempo que andas conmigo! Basta oĆ­r lo que digo, para oĆ­r lo que dice el Padre; basta ver cómo obro, para ver lo que manda el Padre. El Padre me envió para eso, para que vieseis en cuerpo y de bulto su paternidad, su delicadeza, su bondad, su corazón, su atractivo…

Yo estoy sumergido en el Padre y no respiro sino su esencia, ni exhalo sino su olor, ni me alimento sino de Ɖl, ni doy sino lo suyo. El Padre estĆ” dentro de mĆ­ y sale su aliento por mis poros, y su sentir por mis ojos, y su suavidad por mis labios, y su poder por mis manos. Mis palabras es Ɖl quien las pronuncia, mis obras es Ɖl quien las hace.

A imagen de la compenetración infinita de Padre y Verbo en su esencia divina, el Padre y JesĆŗs estĆ”n tan unidos, que aun la carne de JesĆŗs se torna verbo y expresión del Padre. Os lo aseguro y os basta; mas si alguno requiriese ulterior prueba, considere mis obras, mi caridad, mi oración, mis milagros… y Āæno le cabrĆ” duda de que yo estoy en el Padre y el Padre en mĆ­?

Hay que llegar al Padre, no detenerse en Jesús. Jesús es el camino; por él llegamos a conocimiento del Padre y nos abrazamos con ese Padre que nos era invisible y lo conocimos a través de Jesucristo.

Como el Padre obra a través de mí, asimismo obrarÔ a través de cualquier hombre que siga mi doctrina. Todo hombre que cree en mí y me toma en su vida, el Padre lo tomarÔ a él y obrarÔ obras celestiales, de una eficiencia y esplendor singulares, algunas mÔs impresionantes que yo no hice. Aliéntales Jesús y aliéntanos a todos, enterÔndonos de que su ida al Padre es para trabajar por nosotros mejor desde allí.

Nos incita a pedirle, no sólo al Padre sino a él; directamente a él también. Le aseguraremos que creemos tanto en él que nos lanzamos, cual de un salto al agua, en su evangelio. Te hemos creído, Jesús, por tu palabra sufrimos; te hemos creído, Jesús, por tu evangelio hemos perdido dinero (lo dÔbamos a nuestros hermanos, ganÔbamos menos por no hacer daño o por injusticias que soportÔbamos a causa tuya); te hemos creído, Jesús, y seguimos creyendo en esta tribulación; te hemos creído y ya sólo esperamos en tu Padre y en ti. Te pedimos como nos aconsejaste, a ti acudimos.

Eso es pedirle en su nombre. Pedimos viviendo tu evangelio, viviendo tu mandamiento, tu caridad, creyendo en tu palabra que prometió atendernos; te creemos y te amamos. Eso es pedirle en su nombre.

Yo os daré, si así pedís, cuanto querÔis. Yo os lo daré. Pues pidiendo vosotros tan en mí y dÔndoos yo, el Padre se recrea y destella de júbilo por vosotros y por mí.