El obispo promotor de Apostolado del Mar, Mons. Antonio Valín, obispo de Tui-Vigo, subraya que «María, la Madre del Señor, ha sido desde siempre faro en la noche, estrella que guía a los navegantes, consuelo en la soledad y fortaleza en las dificultades, regazo tierno de amparo y compañía en la distancia».
A quienes trabajan en el mar, a sus familias, a quienes velan por su seguridad, y a todos cuantos ofrecen apoyo espiritual, social o humano en los puertos, el obispo promotor les agradece todo su trabajo. «Sois signos tangibles de esperanza en medio de nuestra Iglesia y de nuestro mundo», afirma.
El obispo subraya que el mundo del mar y sus gentes afrontan muchos desafíos «que tantos vivís en el día a día, que tantas familias sufren, y que como Iglesia queremos vivir y acompañar: el problema de la salud mental de los trabajadores del mar; la regulación y seguridad de los marineros y pescadores; la mejora de las embarcaciones; la siniestralidad…»
«Aquí nos toca levantar la voz, proféticamente, para recuperar a la persona como centro de todo, buscando su dignidad personal, laboral y familiar, antes que cualquier ganancia o búsqueda exacerbada de productividad, y salir al encuentro de las gentes del mar en todas sus vertientes», señala el mensaje de Mons. Antonio Valín.
Por todo ello, especial fuerza en su mensaje para este día que María es la esperanza para la gente del Mar.
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