Las actitudes mundanas y formalismos legalistas contaminan la religión, advierte el Papa

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

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(ACI) El Papa Francisco exhortó a los cristianos a vivir la religión sin hipocresías, y evitar la contaminación mundana y el formalismo legalista.

Durante el rezo del Ɓngelus celebrado en la Plaza de San Pedro del Vaticano este domingo 2 de septiembre, el Santo Padre recordó el enfrentamiento de JesĆŗs con escribas y fariseos: ā€œUn hombre o una mujer que vive en la vanidad, en la avaricia o en la soberbia y al mismo tiempo se hace ver como religioso, e incluso llega a condenar a los demĆ”s, es un hipócritaā€.

En sus palabras, explicó que el Evangelio del dĆ­a, de San Marcos, contiene un tema importante para la vida espiritual de los creyentes: ā€œla autenticidad de nuestra obediencia a la Palabra de Dios contra toda contaminación mundana o formalismo legalistaā€.

ā€œLa narración comienza con la objeción que los escribas y fariseos dirigen a JesĆŗs, acusando a sus discĆ­pulos de no seguir los preceptos rituales segĆŗn las tradiciones. De esta manera, los interlocutores pretendĆ­an golpear la fiabilidad y la autoridad de JesĆŗs como Maestroā€, seƱaló el Papa ante los 25.000 fieles congregados en la Plaza.

Sin embargo, en el Evangelio se muestra cómo JesĆŗs replica a escribas y fariseos con estas palabras: ā€œBien ha dicho el profeta IsaĆ­as de vosotros, hipócritas, como estĆ” escrito: ā€˜Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón estĆ” lejos de mĆ­. En vano me rinden culto enseƱando doctrinas que son preceptos humanosā€™ā€. ā€œĀ”Palabras claras y fuertes!ā€, exclamó Francisco.

El Papa explicó que ā€œā€˜hipócrita’ es uno de los adjetivos mĆ”s fuertes que JesĆŗs emplea en el Evangelio, y lo utiliza dirigiĆ©ndolo a los maestros de la religión: escribas y fariseosā€.

ā€œJesĆŗs quiere sacudir a los escribas y fariseos del error en el que habĆ­an caĆ­do, es decir, el de manipular la voluntad de Dios descuidando sus mandamientos para observar las tradiciones humanas. La reacción de JesĆŗs es severa porque es mucho lo que estĆ” en juego: se trata de la verdad de la relación entre el hombre y Dios, de la autenticidad de la vida religiosaā€.

ā€œEl hipócrita es un mentiroso, no es autĆ©nticoā€, aseguró.

En este sentido, ā€œtambiĆ©n hoy el SeƱor nos invita a escapar de este peligro de dar mĆ”s importancia a la forma que a la sustancia. Nos llama a reconocer, siempre de nuevo, aquello que es el verdadero centro de la experiencia de fe, es decir, el amor de Dios y el amor al prójimo, purificĆ”ndolo del legalismo y del ritualismoā€.

ā€œEl mensaje del Evangelio de hoy queda reforzado tambiĆ©n por la voz del Apóstol Santiago, que nos dice en sĆ­ntesis cómo debe ser la verdadera religión: ā€˜visitar a los huĆ©rfanos y a las viudas en su tribulación y conservarse incontaminado del mundoā€™ā€.

Explicó que ā€œvisitar a los huĆ©rfanos y a las viudas significa practicar la caridad con el prójimo a partir de las personas mĆ”s necesitadas, mĆ”s frĆ”giles, mĆ”s marginadas. Son las personas de las cuales se preocupa Dios de forma especial, y nos pide a nosotros que hagamos lo mismoā€.

ā€œNo dejarse contaminar por este mundo no significa aislarse y cerrarse a la realidad –subrayó–. TambiĆ©n en este caso no debe ser una actitud exterior, sino interior, de sustancia: significa vigilar para que nuestro modo de pensar y de actuar no se incline hacia la mentalidad mundana, es decir, hacia la vanidad, hacia la avaricia, hacia la soberbiaā€.

Finalmente propuso hacer ā€œun examen de conciencia para ver cómo acogemos la Palabra de Dios. En el domingo la escuchamos en la Misa. Si la escuchamos de forma distraĆ­da y superficial, no nos servirĆ” de muchoā€.

ā€œDebemos, por el contrario, acoger la Palabra con mente y corazón abiertos, como un terreno bueno, de modo que se asimile y dĆ© frutos en la vida concreta. AsĆ­ la Palabra misma nos purifica el corazón y las acciones y nuestra relación con Dios y con los demĆ”s quedarĆ” liberado de la hipocresĆ­aā€, concluyó.