Las 3 funciones del sacerdote segĂșn el Cardenal Sarah

31 Jul, 2025 | Sin categorĂ­a

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(ACI) El Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la CongregaciĂłn del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, visitĂł recientemente la ciudad de Sevilla (España), donde tuvo un encuentro con los sacerdotes de la ArchidiĂłcesis a quienes hablĂł sobre la “identidad sacerdotal”.

“Nosotros, queridos hermanos, que ya Ă©ramos sacerdotes por el Bautismo fuimos escogidos para colaborar con el Obispo sirviendo al Pueblo de Dios. Por eso, a travĂ©s del sacramento del Orden, fuimos configurados a Cristo, Maestro, Pastor y Sacerdote, para anunciar el Evangelio, apacentar el Pueblo de Dios y celebrar el culto divino, principalmente en el sacrificio del Señor”, asegurĂł.

En ese sentido el Cardenal explicĂł que la primera funciĂłn de los sacerdotes es “enseñar en nombre de Cristo Maestro” y para ello les animĂł a tener “un trato frecuente con Él en la oraciĂłn”.

AdemĂĄs animĂł a los sacerdotes de la ArchidiĂłcesis a que a travĂ©s de “la vida sacerdotal, de la pureza de nuestra alma, de la belleza, de la profundidad de nuestra vida de oraciĂłn, la gente tiene que ver a JesĂșs. El sacerdote no es solamente un alter Christus, sino verdaderamente un ipse Christus; el Sacerdote es Cristo mismo”.

Como segunda función, el Cardenal destacó “pastorear como Cristo buen pastor”. Por eso preguntó a los presbíteros presentes si ellos mismos se dejan “pastorear por Cristo”, “guiar por el Espíritu Santo” para permanecer “unido al Obispo y bajo su dirección como buen colaborador del Orden episcopal, para reunir a los fieles en una sola familia”.

El Cardenal Sarah destacĂł como tercera funciĂłn “santificar a Cristo”, “santificamos al pueblo cristiano porque, a su vez, nosotros hemos sido ungidos para esto y, ademĂĄs, para ofrecer a Dios el sacrificio. Por nuestro ministerio y nuestras manos, manos de pecadores que estĂĄn siempre en continua bĂșsqueda de la perfecciĂłn, alcanzarĂĄ su plenitud el sacrificio espiritual de los fieles”.

“El modelo y el ejemplo para enseñar, pastorear y santificar lo tenemos: Jesucristo, buen Pastor, que da su vida por las ovejas y no ha venido a ser servido sino a servir, y a buscar y salvar lo que estaba perdido. AsĂ­ nos uniremos cada dĂ­a mĂĄs a Cristo, sumo Sacerdote, que por nosotros se ofreciĂł al Padre como vĂ­ctima santa, y con Ă©l nos consagramos a Dios, por medio del sacramento del Orden, para la salvaciĂłn de los hombres”, afirmĂł el Purpurado.

“Queridos hermanos todos, para ser santos donde la divina providencia nos quiera, hemos de tomar a Cristo, en expresiĂłn del beato Marcelo SpĂ­nola , como nuestro ‘libro’”, precisĂł y subrayĂł citando a este beato que “no hay virtud que Jesucristo no haya practicado, enseñåndonos el camino… Por eso, Jesucristo puede y debe llamarse, como lo llamaron santo TomĂĄs de Aquino y santa Teresa, nuestro libro… Si nosotros los imitĂĄramos en leer y en estudiar este gran libro que se llama Jesucristo, seguro que no estarĂ­amos lejos en la ciencia de los santos”.