La intención de oración que Francisco confía en agosto a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa está dirigida «a que los pequeños y medianos empresarios, duramente afectados por la crisis económica y social, encuentren los medios necesarios para continuar su actividad al servicio de las comunidades en las que viven”.
Ellos son “los que no salen en las listas de los más ricos y poderosos y, a pesar de las dificultades, crean puestos de trabajo manteniendo su responsabilidad social”. El Pontífice elogia «a los que invierten en el bien común en lugar de esconder su dinero en paraísos fiscales», a los que “con valor, esfuerzo y sacrificio» contribuyen a generar bienestar, oportunidades y trabajo.



