(Catholic-Link) Hay dĆas para los que trabajamos en CatholicLink, que el desĆ”nimo nos embarga.Ā Los post que habĆamos programado, por algĆŗn motivo no llegan a tiempo. No encontramos material suficiente para elaborar nuestros recursos. Nos cansamos por las propias luchas personales y muchas veces cuestionamos lo que estamos haciendo aquĆ detrĆ”s de una pantalla.
Afortunadamente, nuestro Jefe, es incomparable. Y en momentos como este que desviamos la mirada y falsamente creemos que el proyecto solo depende de nuestros esfuerzos, Dios infinitamente bueno nos ubica con ternura pero tambiĆ©n con firmeza. Hoy es un dĆa de esos para mi.
Sin post, fui invitada a un cine Fórum sobre la Virgen de Guadalupe:Ā Ā«Guadalupe el Milagro y el Mensaje» (les dejo el trĆ”iler del documental), pueden ver el documental completoĀ aquĆ. El Fórum lo organizaba el grupo de mamĆ”s Apóstoles de la Virgen Peregrina (una imagen que recorre los hogares de los miembros de esta comunidad educativa). Sin tiempo, con trabajo pendiente, y desanimada fui solo por cumplir y aquĆ estoy ahora con el corazón rebosante de alegrĆa, escribiendo estas lĆneas esperando que sirvan como recurso apostólico para aquĆ©l que quiera utilizarlo.
1. MamÔ, ¿qué quieres decirme?
Debo confesar que ya conocĆa el documental, leĆdo libros, visto especiales, etc. sobre la Virgen de Guadalupe. Con el tiempo he escuchado tantas veces las maravillas de la tilma de Juan Diego, que con un poco de pena debo admitir que me he acostumbrado a ellas y ya habĆan dejado de sorprenderme. Hoy cansada y con desĆ”nimo una pregunta brotó de mi corazón mientras los primeros sonidos de la pelĆcula asomaban. Ā«MamĆ”, ĀæquĆ© quieres decirme?Ā» Bastó que tomara conciencia de que esa pregunta habĆa nacido de esa relación que el SeƱor va permitiendo que crezca en mi corazón para que una hora y media de pelĆcula se convirtiera en un diĆ”logo amoroso de una madre con su hija.
2. MamĆ” siempre habla en el idioma de sus hijosĀ
La aparición de Guadalupe llega en un momento muy importante para toda AmĆ©rica, no solo para AmĆ©rica Latina. Se trataba de la conquista del Nuevo Mundo. MĆ”s allĆ” de la cultura, de los rituales religiosos de los pueblos indĆgenas, especialmente el del pueblo Azteca. La Virgen se aparece y habla no solo en el mismo idioma (Nahuatl), sino en el mismo código de toda una cultura que no tenĆa idea de su existencia. Me atreverĆa a decir que fue casi como cuando las mamĆ”s se ponen de rodillas y bajan de su altura para encontrarse con los ojos de sus niƱos pequeƱos. Mirarlos adentro y con la mĆ”s grande ternura decirles:Ā Ā«Hijito estoy aquĆ, soy tu madre y te cuidoĀ».
Ā 3. La ternura y firmeza de MamĆ”
Ā«Juanito, Juan DieguitoĀ», esas fueron las palabras que nuestra madre SantĆsima eligió para dirigirse a su hijo.Ā No se presentó con tĆtulos de grandeza, ni con palabras estruendosas.Ā Ā«Juanito, Juan DieguitoĀ» ā¦ĀæquiĆ©n podrĆa resistirse a un llamado asĆ? Hoy sentĆ que esas palabras eran para mi: Ā«Hijita, linda. AquĆ estoyĀ».Ā Las lĆ”grimas recorren mis mejillas sobrepasada de alegrĆa por una ternura que a penas puedo comprender.Ā Una ternura que necesito tanto y que sĆ© que, asĆ es como se dirige a cada uno de nosotros, sin importar la condición en la que nos encontremos.
4.Ā Grabada en sus ojos
Las maravillas de la tilma de Juan Diego son enormes, casi inexplicables. Como alguna vez un gran amigo mĆo dijo, Ā«esta tilma fue pintada por Aquel que pintó la creación mismaĀ». No fue la expresión de un artista representando a la Virgen MarĆa, fue como la Virgen MarĆa quiso ser vista. Su color de piel, sus vestidos, su cabello. Cada detalle tiene una intención, un mensaje, el códice Guadalupano, que cada vez nos cuenta mĆ”s, que tiene una historia para la humanidad pero tambiĆ©n para cada uno de nosotros. Esos ojos que tienen grabados, el reflejo de lo que la Virgen miraba en aquel momento me hablan de mi. Esos ojos nos tienen grabados a todos, con detalle.Ā Ella es nuestra Madre, siempre atenta, siempre vigilante.
5.Ā Las actitudes tĆpicas de MamĆ”
Con laĀ maternidadĀ he comprendido lo difĆcil que es criar a nuestros hijos en libertad. EnseƱarles y repetirles las cosas mil veces. No por fastidio, sino por su propio bien. Muchas veces nos encargamos de las preocupaciones de nuestros hijos, para que ellos no se desvĆen de su misión principal. AsĆ es MarĆa, pero mucho mĆ”s grande. Cuando Juan Diego quiere evitarla ella sale presurosa, le repite el mensaje, sabe quĆ© atribula su corazón y se hace cargo porque sabe que su hijito tiene algo que cumplir. Algo que ella misma ha mandado, algo que es por su bien y por el de todos sus hijos.Ā Ella no solo envĆa, acompaƱa, ayuda, cuida.
6.Ā El cuerpo y la sangre de Mi HijoĀ
MarĆa de Guadalupe, la Ā«MorenitaĀ», pide antes como pide ahora (porque el tiempo para ella no existe) que no haya mĆ”s sangre. Un pueblo que sacrificaba humanos para agradar a sus dioses. MarĆa detiene eso, explicando que su propio hijo ya habĆa pagado con su sangre por todas nuestras faltas y pecados. Que ahora era un tiempo para amar, para volver a Ćl. En la EucaristĆa se queda con nosotros. Que ese es el Ćŗnico sacrificio vĆ”lido para la salvación de la humanidad.
Lo sigue pidiendo, no en vano es la patrona de los no nacidos. Pide que no mueran mĆ”s inocentes Ā«pagandoĀ» favores a dioses inexistentes. MarĆa se conmueve con el dolor del sacrificio porque ella misma sabe lo que es sufrir la muerte del propio hijo y de la manera mĆ”s dolorosa.Ā Hoy que tantos mueren, no olvidemos este llamado de una madre que llora y sufre con la muerte inocente de tantos desvalidos.
MarĆa, madre mĆa ĀæquĆ© has hecho hoy conmigo?, sĆguelo haciendo. Vuelve dócil este corazón duro que te escucha pero que aĆŗn no hace.

