(ACI) El Papa Francisco señalĂł, este jueves 2 de abril, durante la Misa celebrada en Casa Santa Marta, cuĂĄles son las tres dimensiones de la vida de fe, de la vida cristiana: âla elecciĂłn, la promesa y la alianzaâ.
El PontĂfice recordĂł que el Señor âsiempre ha recordado su alianzaâ, porque âel Señor no olvida, no olvida nuncaâ.
Ănicamente, especificĂł el PontĂfice, olvida âcuando perdona los pecados. DespuĂ©s de haber perdonado, pierde la memoria, no recuerda los pecados. En los otros casos, Dios no olvida. Su fidelidad es memoria. Su fidelidad con su pueblo. Su fidelidad con Abraham es memoria de las promesas que habĂa hechoâ.
âDios eligiĂł a Abraham para abrir camino. Abraham es un elegido. Era un elegido. Dios lo eligiĂł. Luego, en esa elecciĂłn, le prometiĂł una herenciaâ y, a continuaciĂłn, âestableciĂł una alianza. Una alianza que le hace ver a lo lejos su fecundidad: te convertirĂĄs en padre de una multitud de nacionesâ.
Del mismo modo que Abraham fue un elegido de Dios, âcada uno de nosotros es un elegido, nadie elige ser cristiano entre todas las posibilidades que hay el âmercadoâ religioso ofrece. Cada uno es un elegido. Somos cristianos porque hemos sido elegidos. En esta elecciĂłn hay una promesa, una promesa de esperanza, la señal es la fecundidadâ.
âEl cristiano es cristiano no porque pueda ver la fe del bautismo: la fe de bautismo es un papel. TĂș eres cristiano si dices sĂ a la elecciĂłn que Dios ha hecho contigo, si vas tras las promesas que el Señor te ha hecho y vives una alianza con el Señor: esa es la vida cristianaâ.
âY la alianza es fidelidad, ser fieles. Todos hemos sido elegidos, el Señor nos ha hecho una promesa, ahora nos pide una alianza. Una alianza de fidelidadâ.
Por Ășltimo, el Papa subrayĂł que âlos pecados del camino van siempre contra estas tres dimensiones: no aceptar la elecciĂłn y nosotros âelegirâ tantos Ădolos, tantas cosas que no son de Dios. No aceptar la esperanza en la promesaâ, y âolvidar la alianza, vivir sin alianza, como si no tuviĂ©semos alianzaâ.
Evangelio comentado por el Papa Francisco:
Juan 8:51-59
51 En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verå la muerte jamås.»
52 Le dijeron los judĂos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham muriĂł, y tambiĂ©n los profetas; y tĂș dices: «Si alguno guarda mi Palabra, no probarĂĄ la muerte jamĂĄs.»
53 ¿Eres tĂș acaso mĂĄs grande que nuestro padre Abraham, que muriĂł? TambiĂ©n los profetas murieron. ÂżPor quiĂ©n te tienes a ti mismo?»
54 JesĂșs respondiĂł: «Si yo me glorificara a mĂ mismo, mi gloria no valdrĂa nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decĂs: «El es nuestro Dios»,
55 y sin embargo no le conocĂ©is, yo sĂ que le conozco, y si dijera que no le conozco, serĂa un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra.
56 Vuestro padre Abraham se regocijĂł pensando en ver mi DĂa; lo vio y se alegrĂł.»
57 Entonces los judĂos le dijeron: «¿AĂșn no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?»
58 JesĂșs les respondiĂł: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy.»
59Â Entonces tomaron piedras para tirĂĄrselas; pero JesĂșs se ocultĂł y saliĂł del Templo.


