San Pablo se dirige a Jerusalén donde caerá prisionero, será juzgado y condenado. Este último viaje predice por 3 veces el final que espera al apóstol cuando llegue a esa ciudad. En cierto modo, pone en paralelo la Pasión de Cristo, también profetizada por tres veces como hace el libro de Hechos respecto a lo que espera a san Pablo.
El apóstol no da un paso atrás. Al contrario.
Mientras todos le alertaban y pedían que no fuera a Jerusalén, él se limita a decir: «¿qué hacéis llorando y partiéndome el corazón, pues yo estoy preparado no sólo para ser atado, sino también para morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Que se haga la voluntad del Señor».
San Pablo está preparado para cumplir la voluntad de Dios.
Y tú: ¿también estás dispuesto a dar tu vida por el Reino de Dios?
Deja que tu vida no gire en torno a ti, sino que gire sólo en torno a Dios. Porque en el cumplimiento de la voluntad de Dios se encuentra la auténtica felicidad.
Escucha al padre Valentín Aparicio @curadetoledo en este nuevo capítulo de su serie ‘Escenas de los Apóstoles’ en nuestro canal de YouTube @MaterMundiTV.


