Esta madre de 9 hijos conmovió al Papa Francisco con su testimonio en Estonia

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

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(ACI) El Papa Francisco se sintió conmovido al escuchar el testimonio de una madre de nueve hijos que vive en un apartamento de acogida y cuyo marido pasó tres años en la cÔrcel.

El Santo Padre escuchó su historia durante la visita que realizó a la catedral de San Pedro y San Pablo de la ciudad de Tallin, Estonia, durante el viaje apostólico que estÔ realizando a los países bÔlticos. Allí se encontró con personas asistidas por las obras de caridad de la Iglesia.

Marina, que asĆ­ se llama la madre, contó que hace trece aƱos, durante un perĆ­odo oscuro de su vida, fue salvada por las Hermanas Misioneras de la Caridad: ā€œGracias a ellas, hoy mi marido y yo vivimos juntos, con trabajo, pero serenos, llevando adelante nuestra gran familiaā€.

El Papa felicitó a Marina y a su esposo: ā€œHabĆ©is sido bendecidos con nueve hijos, con todo el sacrificio que eso significa, como bien lo has seƱalado. Donde hay niƱos y jóvenes, hay mucho sacrificio, pero sobre todo hay futuro, alegrĆ­a y esperanzaā€.

ā€œEn esta tierra, donde los inviernos son crudos, a vosotros no os falta el calor mĆ”s importante, el del hogar, ese que nace de estar en familia. ĀæCon discusiones y problemas? SĆ­, pero con ganas de salir adelante juntos. No son palabras bonitas, sino un claro ejemploā€.

El Santo Padre tambiĆ©n tuvo palabras de agradecimiento para las religiosas que ayudaron a esta familia: ā€œno tuvieron miedo de salir e ir allĆ­ donde vosotros estabais para ser signo de la cercanĆ­a y de la mano tendida de nuestro Diosā€.

En este sentido, puso de ejemplo la valentĆ­a de las Hermanas de la Caridad que ayudaron a esta familia: ā€œLa fe misionera va como estas hermanas por las calles de nuestras ciudades, de nuestros barrios, de nuestras comunidades, diciendo con gestos bien concretos: tĆŗ eres parte de nuestra familia, de la gran familia de Dios en la que todos tenemos un lugar. No te quedes afueraā€.

Por eso, las invitó ā€œa que salgĆ”is por los barrios a decirles a muchos: TĆŗ y tĆŗ eres parte de nuestra familia. JesĆŗs llamó a los discĆ­pulos, y hoy tambiĆ©n os llama a cada uno de vosotros, queridos hermanos, para seguir sembrando y transmitiendo su reino. Ɖl cuenta con vuestras historias, con vuestras vidas, con vuestras manos para recorrer la ciudad y compartir lo mismo que vosotros habĆ©is vivido. ĀæPuede contar con vosotros?ā€.