Era promiscuo e infiel, pero cuando fue a Medjugorje con su esposa todo cambió

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

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(Religión en Libertad) El digitalĀ PortaluzĀ recoge en espaƱol el testimonio de Antonino Cuomo, un italiano que llevaba una doble vida familiar, que odiaba a la Iglesia y a la fe… hasta que MarĆ­a lo transformó asombrosamente.

Una doble vida

Desde fuera parecĆ­a un hombre correcto, casado, joven padre de dos hijos. Pero engaƱaba a su esposa acostĆ”ndose con otras mujeresĀ y de hecho, ya lo venĆ­a haciendo desde antes de casarse. Incluso algunas de sus amantes estuvieron presentes el dĆ­a del matrimonio. ā€œMe propuse encontrar una buena chica a la que amar y, al mismo tiempo, llevar una vida paralela, entregado a la transgresión, para satisfacer mis instintos animales.Ā Estaba bien con mi esposa e hijos, pero no era suficiente para mĆ­ā€, confirma el propio Antonino en algunas entrevistas que ha concedido.

No recordaba haberse confesado o haber rezado. HabĆ­a estado apegado a las drogas, al alcohol y la lujuria, yĀ sentĆ­a, dice, un rechazo visceral hacia la Iglesia, los sacerdotes, la propia Virgen MarĆ­a. ā€œHonestamente no sĆ© la razón, creo que todo fue una consecuencia de la forma en que estaba llevando mi vida y probablemente el diablo tuvo algo que ver en elloā€, se plantea hoy.

A veces miraba a sus hijos y sentĆ­a surgir cierto remordimiento, pero enseguida lo disipaba.

Cuando dejó embarazada a alguna de sus parejas, le dijo que abortara. En cierto momento dejó a su mujer, su hogar y sus hijos y se fue a vivir con una de sus amantes. De vez en cuando visitaba a sus hijos y se decía a sí mismo que era un buen padre.

La esposa ora y ayuna por su conversión

La esposa de Antonino no era una mujer que acudiera a la Iglesia, pero se rompió emocionalmente. Oyó hablar de Medjugorje, en Bosnia, donde se dice que la Virgen se aparece a unos videntes y donde Ella concede gracias y cambia vidas. La esposa abandonada decidió ir a Medjugorje a pedir ayuda a la Virgen.

La mujer volvió de allí transformada y renovada, entregada a Dios. Empezó a leer la Biblia, a confesarse con regularidad e incluso iba dos veces al día a misa: una por ella, otra por su esposo. Se volcó en rezar numerosos rosarios diarios y en ayunar, pidiendo por la conversión de su esposo.

Un sueƱo oscuro pero revelador

Un dĆ­a Antonino Cuomo tuvoĀ un sueƱo. Recuerda haberse visto en un charco de sudor y a los pies de la cama habĆ­a una figura negra e imponente con ojos rojosĀ mirĆ”ndole fijamente. Fue el momento mĆ”s aterrador de su vida, dice. ā€œPor la vida que llevĆ© puedo decir queĀ fui siervo del diablo, vivĆ­ en adulterio, puse la impureza en primer lugar, aconsejĆ© abortos, blasfemĆ© todos los dĆ­as,Ā especialmente contra la Virgen MarĆ­a. Era siervo del malignoā€, afirma Antonino hoy.

MÔs adelante tuvo otro sueño especial: en él, veía a su hija rogÔndole que volviese al hogar. Tras esto, aceptó la invitación de su esposa de pasar unos días con ellos (también con los niños) visitando Medjugorje.

Medjugorje: llegó blasfemando, pero…

ā€œCuando lleguĆ© a Medjugorje, el primer dĆ­a que entrĆ© en la iglesia estaban rezando el rosario y recuerdo queĀ blasfemando abandonĆ© inmediatamente la iglesia. EmpecĆ© a fumar, me sentĆ­a sofocado por esa oraciónā€, confidencia.

Se sentĆ­a enfadado. Tan solo mirar a su esposa ya lo irritaba, recuerda. AdemĆ”s, le molestaba ver queĀ ella parecĆ­a estar en paz y ā€œtransmitĆ­a una luz de amor muy fuerteā€, afirma. Antonino esos dĆ­as sentĆ­a algo agitarse en su interior. TenĆ­a pensamientos suicidas. Y lloraba sin poder contenerse.

Esta crisis espiritual tocó fondo cuando un día, al ver rezar a su esposa, comenzó a blasfemar sin control e incluso le escupió.

Y después de esa escena, se quebró. Dio un paso que lo cambió todo: acudió a confesarse.

Confesión, y una niña especial

ā€œMe desahoguĆ© con el sacerdote yĀ al salir del confesionario comenzó mi verdadera peregrinación. Ya no sentĆ­a la rabiaĀ de estar en ese lugar, y ya no tenĆ­a el rechazo de las imĆ”genes sagradas o de las oraciones. Poco despuĆ©s estando con el Padre Jozo, comenzó a recitar oraciones y mirando la imagen de la Virgen nos hizo consagrar a todos.Ā Durante la Consagración llorĆ© y a mi manera me consagrĆ© a la Virgenā€œ, recuerda Antonino.

ā€œAntes del Ćŗltimo dĆ­a de la peregrinaciónĀ me confesĆ© de nuevo, confesando sinceramente todos los pecadosĀ que tenĆ­a dentro. El confesor me dio 10 rosarios para rezar como penitencia. Luego asistĆ­ a la Santa Misa, antes de salir, y en el momento del intercambio de paz, sentĆ­ que me tiraban por detrĆ”s de la camisa, me di la vuelta y vi que eraĀ una niƱa de unos 8 aƱos y me dijo Ā«PazĀ», dĆ”ndome la mano. Antes de eso esa niƱa no estaba allĆ­,Ā me dio el signo de la paz sólo a mĆ­, y luego regresó a su lugar cerca de la estatua de la Virgen, abrazó a su padre y sin esperar el final de la misa se fueron. SĆ© que gracias a la Virgen de Medjugorje, gracias a la Reina de la Paz,Ā me salvĆ© de una vida sin reglas y sin frenos, que me estaba llevando a la perdiciónā€.