Con estas palabras, en el Padre nuestro la Iglesia implora el Reino de Dios, clama ¡ven Señor Jesús, Maranathá! Sabemos que Dios viene día a día, pero con estas palabras pedimos su segunda venida. Y lo tenemos que hacer con amor, sin miedo.
Invocamos la venida final del Reino de Dios pero la Iglesia también reza para que el reino de Dios crezca aquí, ahora. Esta vida tiene algo de valle de lágrimas, dice Monseñor Munilla. Tenemos un deseo de plenitud que en esta vida podemos ver colmado parcialmente, podemos conocer un trocito de cielo, pero no de la forma total que será posible conocer en la eternidad con Dios. Escucha las explicaciones de Mons. José Ignacio Munilla.


