Lo que implica esta petición que hacemos en el Padre nuestro va más allá de lo que quizás conocemos, y merece la pena profundizar.
En ese ‘pan’ que pedimos están incluidos los bienes materiales y espirituales, pero ante todo, es una petición que no oculta nuestra vulnerabilidad, es una expresión de confianza: «no por nuestros méritos sino por nuestra precariedad y necesidad nos dirigimos a Dios, Padre bueno, y reconocemos su amor gratuito».
Es, pues, una llamada a liberarnos de la inquietud agobiante de la necesidad diaria, una llamada proactiva a la confianza en Dios. Y, es importante también que nos dirigimos a Él en plural, lo que nos lleva a abrir la mirada a que nuestra precariedad no sea excusa para el egoísmo. Eso supone que nos está educando también en nuestra solidaridad.
Esto y mucho más, en las explicaciones que ofrece Monseñor Munilla en este vídeo respecto a esta petición que hacemos en el Padre nuestro.

