El Papa pide atención y cuidados para los que padecen enfermedades raras

2 Mar, 2020 | PAPA FRANCISCO

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(ACI) Con motivo del Día de las Enfermedades Raras, que se conmemora este sÔbado 29 de febrero, el Papa Francisco pidió aprovechar la ocasión de cuidar a todos los que sufren alguna de estas dolencias difíciles de diagnosticar y de tratar.

Mediante un mensaje publicado en su perfil de la red social Twitter, el PontĆ­fice seƱaló que ā€œel DĆ­a de las Enfermedades Raras nos ofrece la ocasión de cuidar, todos juntos, de nuestros hermanos y hermanas que las sufren, integrando investigación, tratamientos mĆ©dicos y asistencia social de modo que tengan igualdad de oportunidades y puedan vivir una vida plenaā€.

Por otro lado, el Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Cardenal Peter Turkson, publicó un mensaje con motivo de este Día de las Enfermedades Raras en el que pidió poner el acento en la necesidad de condiciones mÔs justas para las personas afectadas por enfermedades raras.

El Cardenal recordó que en el mundo hay mĆ”s de 300 millones de personas que padecen algĆŗn tipo de patologĆ­a considerada rara, ā€œun nĆŗmero considerable que no puede ser ignorado y que merece atenciónā€.

SeƱaló que ā€œlas enfermedades raras son con frecuencia difĆ­ciles de diagnosticar y, la mayorĆ­a de las veces, los enfermos afectados por estas patologĆ­as y sus familias viven con el estigma, en soledad y con un sentimiento de impotenciaā€.

Estas dificultades se agravan ā€œpor la dificultad de tener un tratamiento especĆ­fico para la patologĆ­a rara y una asistencia adecuada. Por desgracia, esta situación se agrava en aquellos paĆ­ses en los que el sistema sanitario resulta vulnerableā€.

Pidió no olvidar ā€œque el derecho fundamental a la salud y al tratamiento se relaciona con el valor de la justicia y que la desigual distribución de recursos económicos, principalmente en paĆ­ses con bajos ingresos, no permite garantizar una justicia sanitaria que tutele la dignidad y la salud de todas las personas, especialmente las mĆ”s necesitadas y pobresā€.

TambiĆ©n subrayó que ā€œen las enfermedades raras la investigación cientĆ­fica juega un papel fundamental para mejorar la vida de los enfermos, no solo a la hora de identificar la enfermedad y de proporcionar una terapia disponible, sino tambiĆ©n a la hora de indicar la asistencia que mejor se adapteā€.

Al mismo tiempo, ā€œla investigación cientĆ­fica requiere la participación de los enfermos para obtener resultados significativos dirigidos a sus necesidadesā€.

Por ello, ā€œel conocimiento cientĆ­fico y la investigación de las industrias farmacĆ©uticas, que se rigen por leyes propias como la protección de la propiedad intelectual y un justo beneficio para sostener la innovación, deben encontrar composiciones apropiadas con el derecho al diagnóstico y al acceso a las terapias esenciales, sobre todo en el caso de las enfermedades rarasā€.

Explicó que ā€œlos principios de subsidiariedad y de solidaridad deben inspirar a la comunidad internacional, al igual que a las polĆ­ticas sanitarias, para que se garantice a todos, en particular a las poblaciones mĆ”s vulnerables, sistemas sanitarios eficientes, un acceso apropiado al diagnóstico y a las terapias, asĆ­ como a la atención y asistencia especĆ­fica a los enfermos y a sus familiasā€.

El Cardenal Turkson lamentó que ā€œel impacto de las enfermedades raras sobre la vida cotidiana de los nĆŗcleos familiares es perjudicial tanto desde un punto de visto psĆ­quico como emotivo, fĆ­sico y económico. Con frecuencia padecen la ausencia o carencia de asistencia sanitaria y de asistencia socialā€.

Las enfermedades raras, de hecho, ā€œafectan a todos los aspectos de la vida de la familia: no se debe afrontar solo el problema de la enfermedad, sino que debe haber una preocupación tambiĆ©n por todos los otros aspectos de la vida, como la alimentación, la rehabilitación, la actividad deportiva o la organización del tiempo libreā€.

El Cardenal Turkson concluyó su mensaje seƱalando que ā€œserĆ­a realmente bello si todos juntos, al lado de las familias, de los trabajadores sanitarios, sociales, pastorales y a los voluntarios, en un espĆ­ritu de fraternidad, cuidĆ”ramos de nuestros hermanos y hermanas afectados por una enfermedad raraā€.