Durante el rezo del Ćngelus desde el Palacio Apostólico del Vaticano este martes 1 de enero de 2019, el Papa Francisco invocó la bendición de Dios sobre toda la humanidad.
El PontĆfice recordó que āes la bendición de Dios la que da sustancia a todos en las felicitaciones que se intercambian en estos dĆasā de fiestas navideƱas y de aƱo nuevo.
El Santo Padre destacó que la Solemnidad de Santa MarĆa Madre de Dios, que se celebra en este primer dĆa del aƱo, pone de relieve que āmostrĆ”ndonos a JesĆŗs, el Salvador del mundo, ella, la Madre, nos bendice. Bendice el camino de cada hombre y de cada mujer en este aƱo que comienzaā.
Este aƱo 2019 āserĆ” bueno precisamente en la medida en que cada uno acoja la bondad de Dios que JesĆŗs vino a traer al mundoā.
El PontĆfice explicó el significado de la bendición de la liturgia de este dĆa, una bendición muy antigua con la que los sacerdotes israelitas bendecĆan al pueblo. Esa oración ārecita asĆ: āTe bendiga el SeƱor y te custodie. El SeƱor haga resplandecer para ti su rostro y te de gracia. El SeƱor dirija hacia a ti su rostro y te conceda pazāā.
Francisco destacó que en esa antigua fórmula de bendición Ā«el sacerdote repite tres veces el nombre de Dios, āSeƱorā, extendiendo las manos hacia el pueblo reunido. En la Biblia, de hecho, el nombre representa la misma realidad que se invoca y, asĆ, āimponer el nombreā del SeƱor sobre una persona, una familia, una comunidad significa ofrecerles su fuerza beneficiosa que fluye de Ćlā.
TambiĆ©n destacó que ācon esta fórmula, dos veces se nombra el ārostroā del SeƱor. El sacerdote reza a Dios para que los āhaga resplandecerā y lo ādirijaā hacia su rostro y, asĆ, le conceda la misericordia y la pazā.
āSabemos que, segĆŗn las Escrituras, el rostro de Dios es inaccesible al hombre: nadie puede ver a Dios y permanecer con vida. Esto expresa la trascendencia de Dios, la infinita grandeza de su gloria. Pero la gloria de Dios es toda Amor y, asĆ, al permanecer inaccesible, como un sol que no se puede mirar, irradia su gracia sobre toda criatura y, en modo especial, sobre los hombres y mujeres, en los cuales se reflejaā.
El Papa concluyó subrayando que Jesucristo, Salvador del Mundo, āes la bendición para cada persona y para toda la familia humana. Ćl es fuente de gracia, de misericordia y de pazā.

