El 23 de septiembre la Iglesia católica conmemora a san Pío de Pietrelcina.
El padre Pío rezaba a diario esta oración al Sagrado Corazón de Jesús para interceder por las personas que le pedían ayuda. Hoy rezamos con él.
Nacido como Francesco Forgione (25 de mayo de 1887) le fue dado el nombre de Pío cuando ingresó con 16 años en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. A la edad de 23 años fue ordenado sacerdote.
Cuando ingresó en el convento de San Giovanni Rotondo se dedicó sobre todo a la confesión. A veces pasaba en el confesionario 14 horas al día.
Tuvo varios dones extraordinarios, como la capacidad de discernimiento para leer los corazones y las conciencias. También el don de profecía y la curación milagrosa por el poder de la oración, el don de bilocación o el don de lágrimas, especialmente cuando rezaba el santo rosario.
Desde su infancia padeció encuentros demoniacos para atormentarlo y le exigieron una dura lucha.
Recibió los estigmas de la Pasión de Nuestro Señor el 20 de septiembre de 1918 y permanecieron en él hasta pocos días antes de morir, el 23 de septiembre de 1968. Fue beatificado en 1999 y canonizado en 2002 por el papa Juan Pablo II.
Hoy en día su mensaje sigue siendo actual y a su mediación se le atribuyen muchas gracias. Su ejemplo y palabras continúan asombrando a los que se acercan a él.


