Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

27 Ago, 2026 | ESPIRITUALIDAD, Oración

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Vivir el cristianismo desde el Corazón de Jesús es vivir nuestra vida cristiana desde el amor y en trato personal con Dios Padre que nos lo ha dado todo en Jesucristo, Dios hecho hombre.

El corazón es el centro de la persona, símbolo de vida y humanidad. Es la sede del amor y de la ternura, es también el lugar de la sensibilidad y de la misericordia. Así es también el Corazón de Cristo.

El Corazón resume los rasgos más importantes de Jesucristo, tal y como nos lo presenta el evangelio: preocupado personalmente por cada uno (Lc 15), conmovido ante las necesidades (Mt 9, 35-36); llorando ante su amigo (Jn 11, 13); que mira bondadosamente y con apertura incluso al pecador (Lc 19, 9) y vivo y resucitado ante cada hombre brindando su amistad y sensible al mismo tiempo a su respuesta (Hch 9, 5). (Fuente: Instituto del Corazón de Cristo)

En su primera encíclica Deus caritas est, sobre el tema del amor, el Papa Benedicto XVI exponía como punto de partida «la mirada puesta en el costado traspasado de Cristo, del que habla san Juan en su evangelio (cf. Jn 19, 37). Y este centro de la fe es también la fuente de la esperanza en la que hemos sido salvados, esperanza que fue objeto de la segunda encíclica del pontífice, Spe salvi.

Toda persona necesita tener un “centro” de su vida, un manantial de verdad y de bondad del cual tomar para afrontar las diversas situaciones y la fatiga de la vida diaria.

Cada uno de nosotros, cuando se queda en silencio, no sólo necesita sentir los latidos de su corazón, sino también, más en profundidad, el pulso de una presencia fiable, perceptible con los sentidos de la fe y, sin embargo, mucho más real: la presencia de Cristo, corazón del mundo».

En esta encíclica, Benedicto XVI nos invitaba a renovar cada mes de junio la devoción al Corazón de Cristo, valorando también la tradicional oración de ofrecimiento de la jornada y teniendo presentes las intenciones para toda la Iglesia.

Apariciones y promesas del Sagrado Corazón de Jesús

La devoción al Sagrado Corazón está por encima de otras devociones porque veneramos al mismo Corazón de Dios. Una devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, cuando se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús en la Cruz, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo.

En el siglo XVII el mismo Jesús pidió que se estableciera definitiva y específicamente la devoción a su Sacratísimo Corazón. El 16 de junio de 1675 en Paray-le-Monial (Francia), se apareció Nuestro Señor a la hermana Margarita María de Alacoque (después proclamada santa) y le mostró su Corazón.

Un Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz. «He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este sacramento de amor.»

Con estas palabras Nuestro Señor mismo revelaba en qué consiste la devoción a su Sagrado Corazón. La devoción en sí está dirigida a la persona de Nuestro Señor Jesucristo y a su amor no correspondido, representado por su Corazón.

Amor y reparación son, por tanto, los actos esenciales de esta devoción que se conmemora de forma especial cada mes de junio. Amor, por lo mucho que Él nos ama. Reparación y desagravio, por las muchas injurias que recibe sobre todo en la Sagrada Eucaristía.

El Seminario Menor de Toledo (España) ha difundido este material para dedicar, cada día y cada semana del mes de junio, un tiempo de oración y meditación con el Sagrado Corazón de Jesús, y contribuir así a acompañarle, a manifestarle nuestro amor y a reparar todas las ofensas que recibe de los hombres.

Descargar aquí: DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS JUNIO 2026

La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús se celebra en la Iglesia católica después de la octava de Corpus Christi. En 2026, esta solemnidad se celebra el viernes 12 de junio.