(Religión en Libertad) Montserrat Medina MartĆnezĀ era una de las jóvenes espaƱolas con mayor presente y futuro en el Ć”mbito de la empresa. Su vida profesional, pese a tener sólo 36 aƱos, ha ido de Ć©xito en Ć©xito. Becada en Stanford, creó un Startup en Silicon Valey que acabó vendiendo a Pay Pal por varios millones y pese a su juventud fue fichada como socia de Deloitte. Fama, dinero, reconocimiento internacional… Esta valenciana lo tenĆa todo, menos la felicidad. Tras un tiempo de discernimiento vio que Dios la llamaba a utilizar sus talentos de otro modo y ha decidido dejar todo e ingresar en un monasterio comoĀ monja contemplativa.
En una impresionante carta donde abre su corazón ha explicado todo este proceso a los socios de esta gran multinacional en la que trabajaba hasta ahora. Y a buen seguro que se habrÔn quedado boquiabiertos.
Esta valenciana se licenció en IngenierĆa AeronĆ”utica, consiguiendo el primer premio Nacional AcadĆ©mico. RĆ”pidamente,Ā Stanford le ofreció una doble beca remunerada para realizar allĆ un doctorado en MatemĆ”ticas Computacionales. Fue en ese ambiente en el queĀ co-fundó Jetlore, una empresa de inteligencia artificial que se acabó convirtiendo en referente en Silicon Valey y que acabarĆa vendiendo al gigante Pay Pal. En su regreso a EspaƱa fue fichada como socia por Deloitte con sólo 34 aƱos.
Sin embargo, ha decidido renunciar a todo esto por Dios. En la carta enviada a sus compaƱeros reconoce que era católica pero que durante mucho tiempo Dios no fue su centro. āUsaba todos los talentos que la infinita bondad de nuestro Dios me habĆa regalado, peroĀ los empleaba para mi propia gloria y para acumular riquezas en este mundo. Me apropiaba de los dones recibidos buscando sólo mi propio interĆ©s.Ā Y me engaƱaba a mĆ misma porque lejos de hacerme feliz esa actitud sólo me provocaba un vacĆo cada vez mĆ”s crecienteā, escribe.
De este modo, Montse explica al resto de socios de Deloitte que āhundida en mi miseria, sin saber quĆ© hacer con todos mis pecados he comprendido que el SeƱor lo perdona todo porque Ćl es todo bondad y misericordia.Ā Ahora quiero dejarlo todo por seguir a este Dios que ha conquistado mi corazón.Ā Es una deuda de amor lo que vivo⦠aunque sĆ© que por mi parte esa deuda siempre estarĆ” por saldarā.
Antes de pedirĀ perdón a sus compaƱeros por las faltas que haya podido cometer contra ellos, esta joven anuncia haber tomado āla decisión mĆ”s importante y al mismo tiempo mĆ”s sencilla de mi vidaā.
āHe decidido, sin ningĆŗn remordimiento, dejar de invertir en mi futuro terrenal y empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna.Ā Puesto que dejo el mundo para servir y hacer la Voluntad de Dios, tengo la certeza de que el SeƱor misericordioso suplirĆ” con creces mi falta con aquellos a quienes estoy dejando por Ćl. No dejo el mundo, propiamente, sino lo mundano. Y quiero entregar mi vida en oración y ofrenda por todos aquellos a quienes Dios amaā, afirma.
Esta es la carta Ćntegra enviada por Montse Medina a sus compaƱeros:
Mi nueva esperanza: comunicación y confesión
Con todos los riesgos que supone abrir el corazón, quiero hacerlo como una expresión de libertad y una confesión de la fe. A quien lea este escritoĀ le confĆo algo Ćntimo y personal, pero que no puedo retener sólo para mĆ.
Se ha abierto una nueva etapa en mi vida que comporta dejar mi carrera profesional.Ā Creo que Dios me estĆ” llamando a dejarlo todo para seguir a su Hijo JesĆŗs mĆ”s de cerca.Ā Su gracia me ha quitado el velo que cubrĆa mis ojos y he comenzado a comprender cuĆ”nto le debo. Ćl ha puesto en mĆ un fuego que enciende una insaciable necesidad de amarle y servirle. Muchas veces me pregunto: ĀæCómo puedo yo, siendo pobre criatura, servir y amar al Creador? Pero la respuesta emerge desde dentro:Ā Si Ćl me llama, en su Nombre me lanzo a esta aventura de dejarlo todo para buscar continuamente su Rostro.

Montse Medina, en su etapa en EEUU
Desconozco la razón por la cual el SeƱor se ha fijado en mĆ. Desconozco por quĆ© desde mi infancia cada domingo internamente me conmovĆa escuchar en un canto de Iglesia āhe dicho tu nombreā; no entendĆa entonces que esto era una gracia particular. Desconozco por quĆ© su Amor me ha concedido gratuitamente los talentos inmerecidos con los que he podido trabajar y realizarme como persona todos estos aƱos. Igualmente desconozco el plan que Ćl tiene de ahora en adelante para conmigo.Ā Lo Ćŗnico que sĆ© con certeza es que he encontrado āel tesoroāĀ y, como dice el Evangelio, quiero vender todo lo que tengo en este mundo para comprarlo (cf. Mt 13, 44-46). Siento que, secundando esta llamada mi vida adquiere un sentido lleno de luz, que me hace sentirme dichosa y feliz.
La llamada que muestra el pasaje evangĆ©lico del joven rico (cf. Mc 10, 17-39) es la llamada que hoy siento dirigida a mĆ⦠por mĆ”s que la llevo dentro desde hace mucho tiempo, pero sin atreverme nunca a responder. Desde hace aƱos querĆa decir que sĆ a JesĆŗs, pero no lo hacĆa sino tĆmidamente y sólo por dentro. Y mientras demoraba la respuesta verdadera, esa que compromete la vida, usaba todos los talentos que la infinita bondad de nuestro Dios me habĆa regalado, pero los empleaba para mi propia gloria y para acumular riquezas en este mundo. Me apropiaba de los dones recibidos buscando sólo mi propio interĆ©s. Y me engaƱaba a mĆ misma porque lejos de hacerme feliz esa actitud sólo me provocaba un vacĆo cada vez mĆ”s creciente. Ciertamente, mi meta no era otra que lo que la sociedad me enseñó desde mi niƱez: estudiar, posicionarme con un trabajo bien remunerado, casarme y tener hijos.Ā La idea de servir al SeƱor estaba lejos de mis pensamientos: me habĆa hecho un dios a mi medida que debĆa servirme a mĆ y ajustarse a mis objetivos y ambiciones.
AsĆ, autoproclamada ābuena católicaā por mi asistencia fĆsica a la eucaristĆa dominical, pero enorgullecida por la gloria, poder y dinero que iba obteniendo, mi alma se iba construyendo un lugar privilegiado en el abismo del sinsentido de una vida encerrada en el egoĆsmo.Ā No encuentro palabras para describir el estado tan deplorable en el cual se encontraba mi alma mientras me engaƱaba a mĆ misma, convencida de que complacĆa a Dios. DespuĆ©s de todo, pensaba que algo debĆa estar haciendo bien: yo me esforzaba y veĆa recompensa. Ahora me pregunto: ĀæCómo he podido estar tan confundida todos estos aƱos? No era Dios quien me estaba dando la gloria de la tierra sino el prĆncipe de este mundo quien me estaba engaƱando sin yo saberlo. Mientras tanto, el Dios misericordioso lo permitió para mi propio bien. He necesitado experimentar estas tinieblas y el poder desgarrador del mundo para apreciar mĆ”s la vida de la fe y el Evangelio de Cristo. El sufrimiento que comporta seguir a los Ćdolos del mundo me ha preparado para renunciar a ellos y volverme al SeƱor en una ofrenda completa de mi vida.
He vivido 12 aƱos ātriunfandoā segĆŗn los parĆ”metros del mundo: tengo tĆtulos de la prestigiosa Universidad de Stanford, he fundado unaĀ startupĀ en Silicon Valley que ha adquirido una Fortune 100 y con tan sólo 34 aƱos he llegado a ser socia en Deloitte. Yo le decĆa al SeƱor: Mira lo bien que he aprovechado tus talentos. Pero sintiendo un profundo conocimiento de la suciedad de mi alma, me percatĆ© de mi mal entendimiento con respecto a la ansiada āperfecciónā que buscaba en las cosas del mundo, y cuĆ”nto mĆ”s me acercaba a ella, mĆ”s me alejaba de la verdadera: la perfección del alma que consiste en hacer la voluntad de Dios, verdadera plenitud para la que hemos sido creados.
Hundida en mi miseria, sin saber quĆ© hacer con todos mis pecados he comprendido que el SeƱor lo perdona todo porque Ćl es todo bondad y misericordia. Ahora quiero dejarlo todo por seguir a este Dios que ha conquistado mi corazón. Es una deuda de amor lo que vivo⦠aunque sĆ© que por mi parte esa deuda siempre estarĆ” por saldar.Ā Quiero que el SeƱor sea mi Ćŗnico Dios, y no el dinero. No puedo servir a dos seƱores.Ā El SeƱor, nuestro Dios, es el Ćŗnico SeƱor; y me llama a amarle con todo mi ser.
La inquietud de mi alma me ha llevado a buscar la Voluntad de Dios en comunidades católicas, en voluntariados, hasta planeĆ© fundar una ONGā¦, pero no encontraba la Paz en ninguno de estos proyectos. Ahora, secundando la llamada a ofrecerme al SeƱor en la vida consagrada contemplativa, he encontrado la Paz del corazón.Ā Creo que desde estaĀ vocaciónĀ podrĆ© ayudar a tantos que buscan a Dios sin saber dónde y cómo encontrarlo. La Iglesia y la Comunidad de Monjas contemplativas que me acogen me regalan un hogar donde vivir con sencillez evangĆ©lica el seguimiento de Cristo en fraternidad. Soy consciente de que es un gran riesgo el que corro dejĆ”ndolo todo para entrar en un Monasterio⦠pero la vida vale la pena cuando se arriesga en la bĆŗsqueda del Bien. Y āsĆ© de quiĆ©n me he fiadoā (2Tim 1, 12).
Por ello he tomado la decisión mĆ”s importante y al mismo tiempo mĆ”s sencilla de mi vida. He decidido, sin ningĆŗn remordimiento, dejar de invertir en mi futuro terrenal y empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna. Puesto que dejo el mundo para servir y hacer la Voluntad de Dios, tengo la certeza de que el SeƱor misericordioso suplirĆ” con creces mi falta con aquellos a quienes estoy dejando por Ćl.Ā No dejo el mundo, propiamente, sino lo mundano.Ā Y quiero entregar mi vida enĀ oraciónĀ y ofrenda por todos aquellos a quienes Dios ama.
Quiero terminar pidiendo perdón a quienes haya podido hacer sufrir en estos aƱos o por los que se puedan ver perjudicados de alguna manera por esta decisión vocacional.Ā Os agradezco que recĆ©is por mĆ; yo rezarĆ© por todos.
”Bendito y alabado sea por siempre el Señor!
Montse

