(Hozana.org) Llegamos a la mitad del camino de Cuaresma: ”un tiempo para retomar fuerzas hacia la fiesta de la Pascua!
La Cuaresma es un tiempo litĆŗrgico destinado a la preparación espiritual de la fiesta de la Pascua, y en el que como dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el punto 540 āLa Iglesia se une todos los aƱos, durante los cuarenta dĆas de la Gran Cuaresma, al Misterio de JesĆŗs en el desiertoā.
El aƱo pasado iniciamos la Cuaresma en muchos paĆses con confinamientos muy duros que no nos permitieron ni siquiera recibir los sacramentos. Este aƱo seguimos inmersos en esta pandemia, tal vez con medidas no tan restrictivas, pero agotados y desanimados, y deseando salir de esta situación.
Por tanto, el tiempo litĆŗrgico se corresponde con el tiempo que estamos viviendo, un tiempo de enfermedad, incertidumbre y crisis que puede ser simbolizado tambiĆ©n con el desierto. Ese desierto en el que JesĆŗs permaneció durante cuarenta dĆas en los que fue tentado por el demonio.Ā Al igual que JesĆŗs, nosotros, en tiempo de especial sufrimiento y debilidad tambiĆ©n experimentamos esas tentaciones.Ā Tal vez la Cuaresma del 2020 la vivimos con cierta esperanza de que el desierto llegarĆa a su fin, y sin embargo esta Cuaresma del 2021, que nos disponemos a celebrar, nos pilla desesperanzados y abatidos. Llevamos mucho tiempo en el desierto, podemos pensar, y ya estamos bastante tristes como para vivir ahora una Cuaresma.
Pero podemos vivir la Cuaresma como un tiempo de sanación interior.Ā Si nos unimos a JesĆŗs en un camino que El mismo recorrió no nos sentiremos tan solos. Son dĆas para leer el Evangelio, para orar e imaginarnos las escenas en las que JesĆŗs pasa angustia, y sentirnos acompaƱados por El. Nadie nos puede comprender mejor que aquel que ha pasado por el mismo sufrimiento que nosotros y JesĆŗs lo pasó.Ā Y en estos dĆas podemos unir nuestro dolor a su dolor y aprovechar todas aquellas circunstancias que nos causan sufrimiento, miedo y soledad para estar con Ćl.
Podemos hacer un ayuno muy especial, dejar de lado nuestras preocupaciones e inquietudes y ponerlas en manos de JesĆŗs. Y a la vez convertir nuestro corazón a Ćl y devolverle el control de la situación. Vivimos en un mundo que, en muchos aspectos, ha dado la espalda a su Creador y no reconoce su omnipotencia y su Amor a nosotros.Ā Y aunque no podemos cambiar el mundo, sĆ podemos cambiar nuestro corazón y hacer que reinen en Ć©l Jesucristo, que es el Alfa y el Omega, el principio y el fin de todo.
Que esta Cuaresma sea un tiempo fuerte de oración, de intercesión por todos los que sufren con la esperanza puesta en la Resurrección y el reinado de Jesús sobre el mundo.
MarĆa JesĆŗs Esteban, de Hozana


