«Cuando vives a Dios, no necesitas autoconvencerte de nada» | Testimonio de Alfredo Sanfeliz

31 Jul, 2025 | Sin categoría

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Alfredo Sanfeliz es abogado, mediador en conflictos, formador, conferenciante y escritor. Se considera un hombre con suerte, y el éxito le ha acompañado casi siempre en su vida.

Creció en una familia en la que no se prodigaba nada la práctica católica, aunque tuviera los primeros sacramentos, más por una cuestión de apariencia o costumbre social que por fe, como tantas personas durante décadas en España y muchos países de tradición católica.

La falta de respeto a uno mismo

Durante su etapa de estudiante y luego en su faceta profesional, fue “autoconstruyendo” un personaje acorde con los gustos de este mundo: un hombre de éxito profesional y personal.

Durante años también cultivó de forma especial su interés por todo lo racional. Despreciaba todo lo que no pudiera ser explicado con la razón, con argumentos científicos y con todo su bagaje intelectual.

Su personaje de éxito, su razón, su intelectualidad y sus habilidades de comunicación le fueron convirtiendo en un «empedernido discutidor».

Por supuesto «todo eso» de la fe, de creer en Dios y todo lo de la Iglesia, lo consideraba absolutamente indefendible y lo rechazaba con vehemencia.

A raíz de la preparación de sus hijas para la Primera Comunión, apareció su sentido de coherencia. Se hartó del personaje que había autoconstruido y empezó a pesarle el vacío espiritual.

A la Iglesia, sólo de oyente y sin criticar

Sintió que debía revisar algunas cosas y resolver esa sequedad espiritual que se había revelado en su vida. Una sicóloga le aconsejó ir a la Iglesia sólo “de oyente” y con el compromiso de no criticar.

Al calor de la Renovación Carismática y en medio de alabanzas, empezó a descubrir un entorno de paz desconocido para él hasta entonces.

“Nada fue de un día para otro”, asegura. No vivió ningún hecho sobrenatural ni impactante. “Creo que el suave susurro del Espíritu Santo fue calando en mí”, afirma Sanfeliz.

Luego surgiría un retiro de Emaús; algunas charlas del Rev. Jacques Phillipe; más oración; más relación con Dios…

La humildad es la puerta de entrada a una vida plena y de paz

De forma gradual, Alfredo Sanfeliz fue conociendo el Amor de Dios “y una Iglesia que comprende tu debilidad”, nada que ver con los mensajes de condenación eterna, imposiciones y exigencias con los que había asociado toda su vida la religión católica.

Y “Dios se convirtió en algo tremendamente importante en mi vida”, afirma Alfredo.

Sanfeliz considera que “la humildad es la puerta de entrada a una vida plena y llena de paz”. Ha vivido en primera persona “cómo todo se transforma cuando crees de verdad que Dios es amor y lo pones en el centro de tu vida”.

Dios en el centro y el prójimo en el radar

En su trabajo y en su familia las cosas han cambiado, aunque él sea el mismo de siempre. Su transformación personal se expande en todos los ámbitos. El amor al prójimo, el sentido de servicio, se convierten en una brújula para cada día.

Ahora también, la frecuencia de los sacramentos, la alabanza o la oración en silencio son sus imprescindibles para crecer espiritualmente y afianzarse en una vida nueva. Y seguir aprendiendo, formándose, participando activamente, pero sin agobios ni imposturas.

Vencer la «vergüenza social» y otras resistencias al Misterio

Alfredo Sanfeliz habría escrito antes otros libros en los que trataba de arrojar luz sobre temas más de índole socioeconómica.

Poco a poco, fue creciendo en él la necesidad de dejar algunas líneas para dar visibilidad a su inquietud espiritual y, ya de forma más evidente cada vez, dejar que Dios tuviera su espacio entre sus escritos.

En su libro ‘Qué suerte creer en Dios’, el autor converso explica con todo detalle cómo fue superando sus propias resistencias a la entrada en el misterio de lo espiritual.

También había que vencer la “vergüenza social” que, en fondo es una argucia del demonio, como tantas otras, para frenar nuestros pasos hacia la Verdad.

«Hablar de mi fe no es valentía, es una necesidad»

D. Jesús Higueras, párroco de la iglesia de Santa María de Caná (Pozuelo de Alarcón, Madrid), accedió a escribir el prólogo de este libro que calificó de valiente.

El sacerdote considera su lectura especialmente recomendable en la sociedad actual, dominada por la sequedad espiritual y que parece mirar para otro lado rehuyendo el cara a cara con las preguntas que alumbran el sentido de vida y trascendencia de los seres humanos.

En la primera presentación pública de su libro, ante una nutrida asistencia de creyentes y no creyentes, Alfredo se sorprendió porque la gente aplaudiera su valentía por confesar su vuelta Dios y proclamarlo como el centro de su vida.

La libertad de vivir a Dios y cerca de Dios 

Desde entonces, cada vez más alto y claro, a Alfredo Sanfeliz le encanta compartir el regalo de vivir cerca de Dios, y no duda en decir que “escribir este libro ha sido otro regalo; me ha hecho aún más libre”.

Por eso dice también Sanfeliz que, cuando confiesas tu fe abiertamente y «cuando vives a Dios, ya no necesitas autoconvencerte de nada» ni andar justificándote.

“¿Cómo me voy a ocultar, si es lo único que vale la pena?”

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