«ConvertÃos, y que cada uno de vosotros se bautice en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del EspÃritu Santo». (Hch 2,37-38)
Los fariseos y saduceos no estaban nada contentos con la autoridad de Pedro y los milagros que obraban los discÃpulos de Jesús aún después de muerto en la Cruz. Como sucede hoy en dÃa, el objetivo de los incrédulos, era silenciar a los Apóstoles.
En esta segunda parte del nacimiento de la Iglesia, seguimos comprendiendo las Escrituras con las enseñanzas de Beatriz Ozores sobre el Nuevo Testamento.

