En esta nueva entrega de nuestro espacio ‘Profesión y fe’ conocemos a Raúl Eguía Recuero y cómo el Señor fue reorganizando todo en su vida, hasta conducirle a lo que es hoy su actividad principal y casi exclusiva: escribir historias que lleven al mundo a encontrarse, conocer y permanecer junto a Dios.
Nos habla de su trayectoria profesional, de algunos episodios determinantes de su vida personal que el Señor usaría haciéndolo todo nuevo después. Repasa el itinerario de sus novelas, cuentos y poemas. Cada obra -asegura- está llamada a cumplir un propósito que él desconoce por completo cuando se sienta a escribir, con frecuencia ante el Santísimo. Los frutos los descubre siempre después.
Raúl Eguía ha sido muchas cosas -profesionalmente hablando-, pero nunca pensó que acabaría dedicando todo su tiempo, su vida, a escribir de y para Dios. Y todo sucede «de la mano de nuestra Madre. No hay otra forma», asegura.
Para su sorpresa, su actividad literaria empezó con el poemario Con el alma abrasada y con Radikal, una historia que luego resultó ser de enorme ayuda para familias. Le siguieron Matteo, Baita, el poemario ¡Con qué amor!, Viviréis, Nebel y la más reciente, Morris Carter y su mundo de naranjas, que verá muy pronto la luz.
Con asombro, Raúl Eguía es testigo del impacto que alcanzan sus libros. «Es un regalo tras otro», dice. No entiende muchas cosas de cómo actúa el Señor en su vida, pero a estas alturas tiene claro que no irá a ninguna parte ni hará nada sin ÉL. Por eso repite lo que le dice también siempre al Señor: lo que sea pero «yo contigo».
«Sea el Señor tu delicia y Él te dará lo que anhela tu corazón» (Salmo 37)

