La voluntad de Dios no es un misterio escondido, es «meridianamente clara» para todos si llevamos una relación de amistad con ÉL.
Una amistad que se cultiva con oración y sacramentos se traduce en que el corazón vive iluminado por la fe y guiado por el Espíritu Santo. Así sabremos cómo discernir, y si obrar de una manera u otra en cada situación puede o no agradar al Señor. Todo consiste en mantener una relación natural con Dios. Una vida de amistad y familiaridad con ÉL te dará la certeza de que lo que estás haciendo le agradará y está en consonancia con su voluntad. Y es válido para cualquier estado de vida: sacerdotes, esposos, estudiantes, hijos, consagrados… Escucha al padre Valentín Aparicio @curadetoledo en el nuevo capítulo de su serie ‘LAS COSAS CLARAS’:


