Samuel, el Ășltimo de los Jueces

30 Abr, 2020 | Conociendo las Escrituras, Mater Mundi TV, SERIES, VIDEOS

COMPARTE

Os presentamos un programa mĂĄs de ‘Conociendo las Escrituras’ presentado por Beatriz Ozores. En este capĂ­tulo explicamos cĂłmo el pueblo de Israel se separĂł de Dios y cayĂł una y otra vez en la idolatrĂ­a, y mĂĄs tarde en la anarquĂ­a, hasta llegar incluso a la guerra civil.

Pero en los momentos de las horas más oscuras, Dios hizo surgir “jueces”, soldados-profetas, que rescataron al pueblo de Israel de sus enemigos. Sin embargo, cuando ya estaban a salvo, se olvidaban otra vez de Dios y el ciclo volvía a empezar. ¿Por que caía Israel tan fácilmente? El libro de los Jueces nos da una respuesta muy simple: no fueron capaces de expulsar a los cananeos. Al pueblo de Israel le resultaba mucho más cómodo asentarse en la tierra que acababan de conquistar e ignorar a los cananeos, que eran muy difíciles de vencer.

El primer capĂ­tulo del libro de los Jueces nos da una larga lista de tribus y ciudades cananeas a las que los israelitas dejaron en paz. Los cananeos eran gente a quienes les gustaba vivir en ciudades, construir templos de piedra y habitar cĂłmodas casas de ladrillo. A los israelitas, que eran nĂłmadas acostumbrados a vivir en tiendas, esas costumbres les debieron parecer muy sofisticadas. AsĂ­ que, allĂ­ donde los israelitas se asentaban cerca de los cananeos, se sentĂ­an atraĂ­dos por su civilizaciĂłn. Y, por supuesto, la religiĂłn cananea formaba parte de su civilizaciĂłn.

Pronto las ciudades cananeas se llenaron de israelitas admiradores de sus suntuosos templos y de sus impresionantes ceremonias. Mientras tanto, el pueblo de Israel se desmoronaba. Las tribus comenzaron a actuar como unidades indepen- dientes, no como una naciĂłn unida. En una ocasiĂłn cayeron incluso en una terrible guerra civil, en la que la tribu de BenjamĂ­n fue casi exterminada.

Desunidos y peleados entre sĂ­, las tribus de Israel eran presa fĂĄcil para poderes mĂĄs fuertes como los reciĂ©n llegados filisteos, que acababan de desembarcar en la costa y que serĂ­an los enemigos mĂĄs odiados de los israelitas durante mucho tiempo (el nombre de “Palestina” viene de los filis- teos (“Philistim”) que se asentaron en aquel lugar). Aunque Dios suscitĂł lĂ­deres para liberar a su pueblo de sus enemigos, el pueblo de Israel permanecĂ­a fiel a Dios por breve tiempo y caĂ­a de nuevo en la idolatrĂ­a. Entonces, como castigo por sus pecados, Dios permitĂ­a que cayeran de nuevo en manos de otro conquistador.

 

SĂ­guenos en: Facebook

Twitter