Después de tres días en Madrid, el Papa León XIV viajó a Barcelona. Su agenda en la capital catalana comenzó con el rezo de la Hora Intermedia, de la Liturgia de las Horas, en la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia junto a seminaristas, voluntarios y miembros de la archidiócesis de Barcelona.
Desde el inicio de su viaje a Barcelona, el pontífice ha intercalado en sus todas sus intervenciones el castellano y el catalán.
León XIV ha impulsado a los barceloneses y catalanes a “ser profetas de unidad y acogida, de concordia y de paz, aún a costa de sacrificios y renuncias”.
Por la tarde, el Papa León hizo una emotiva entrada en el Estadio Olímpico de Montjuic para una vigilia de oración a la que asistieron unas 40.000 personas. El escenario para este acto estaba presidido por una réplica de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, la Virgen de Montserrat y una reproducción del Cristo del Altar Mayor de la Sagrada Familia, del escultor catalán Francesc Fajula.
Durante el evento, destacaron los testimonios de jóvenes relacionados con la depresión, una infancia marcada por la violencia de género o una vida de vacío existencial. Aquí las preguntas que le hicieron y respuestas del pontífice en este evento multitudinario:
Aquí puedes leer los testimonios y preguntas dirigidas al Papa, sus respuestas y su discurso en el estadio olímpico de Barcelona.
En la mañana del 10 de junio, la agenda del Papa comenzó con una visita al centro penitenciario Brians 1 para encontrarse con internos, voluntarios y responsables de pastoral penitenciaria. Allí, el santo padre escuchó el testimonio de dos reclusas.
“Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, recordó el Papa en este acto. Como decía San Agustín, “si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones”.
León XIV también lanzó una potente invitación: “Queridos amigos y amigas, os invito a seguir soñando el sueño de Dios. A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor!.
Ser cristiano -apuntó el Papa- no consiste en no equivocarse, sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”. El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo.
Desde el centro penitenciario, el Papa se desplazó en helicóptero para acceder a los aledaños del Monasterio de Montserrat donde se rezó el santo rosario y el Papa subió al camarín de la Virgen, patrona de Cataluña, y saludó desde un balcón del monasterio a los fieles asistentes antes de regresar a la capital catalana.
La celebración integró oración mariana y tradición litúrgica en uno de los enclaves religiosos más emblemáticos del mundo, con la escolanía más antigua de Europa.
El Papa animó a dejar a los pies de la Virgen “las corazas que han endurecido poco a poco el corazón”. León XIV terminaba su intervención rezando en catalán esta oración: “Que María, Madre de la Iglesia, nos oriente siempre hacia Jesús. Os invito a honrarla con estas palabras: De los catalanes siempre seréis la Princesa, de los españoles y del mundo todo el amor; decidnos: “Sois mi tesoro, yo soy vuestra madre, no temáis” Que así sea.”
De nuevo en Barcelona, el Papa se encontró con representantes de las diferentes comunidades de caridad y asistencia en la Iglesia de San Agustín, situada en el barrio de El Raval en el casco antiguo de Barcelona, atendida por los padres Agustinos. Junto a ella, vive una Comunidad de Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, que ayudan, con la colaboración de muchos voluntarios, a los más excluidos de nuestra sociedad.
En este acto dedicado a reconocer y compartir la labor de las entidades eclesiales que trabajan al servicio de las personas más vulnerables, León XIV dijo espontáneo que “aquí me siento en casa”. En otro momento, el Papa expresó su alegría por estar en la iglesia de San Agustín: “estar aquí abre nuestro corazón a una verdad que el santo Obispo de Hipona nos indica: ser cristianos es, ante todo, un regalo, una gracia.
El momento más emotivo han sido las preguntas de Renzo, un niño de 6 años. El Santo Padre ha respondido a las intervenciones, hablando sobre el sufrimiento, el perdón y hasta de su propia vocación y aficiones. León XIV hizo un llamamiento a todos para «no permitamos que la soledad y el abandono se normalicen».
El último acto de la visita del Papa a Barcelona era la Santa Misa en la basílica de la Sagrada Familia, el templo concebido por Antoni Gaudí, «el arquitecto de Dios».
Durante la homilía, León XIV destacó la belleza del templo que “nos anima a aprender cada vez más de nuestro Maestro y Señor el arte de vivir según su Evangelio. Mientras alzamos la mirada hacia Él, el Crucificado Resucitado, comprometámonos a levantar el rostro de quienes yacen en el polvo. Y demostremos así que la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en esta tierra de Cataluña, con la cruz que ilumina el camino. ¡Que Dios sea bendito por siempre!”
Después de la solemne celebración, el Papa León XIV se dirigió al exterior del templo para concluir esta parte de su agenda con la muy esperada bendición e inauguración de la Torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia.
La inauguración del punto más elevado y simbólico del templo completa el esquema de las 18 torres ideadas por Gaudí para coronar sus tres fachadas monumentales: Nacimiento, Pasión y Gloria.
El broche de oro al acontecimiento lo puso un gran espectáculo tecnológico de luz y color diseñado especialmente para la ocasión, acompañado por la Escolanía de Montserrat. El despliegue supuso un tributo estético a la visión naturalista y al cuidado del detalle de Gaudí, cuyo rostro quedó dibujado en el cielo con una composición de drones luminosos.
Este significativo acto en la Sagrada Familia cerraba la agenda del Papa en Barcelona el 10 de junio, el mismo día en el que se cumplía el centenario de la muerte del Venerable Gaudí, cuya causa de canonización avanza en Roma, donde actualmente se estudia un posible milagro atribuido a su intercesión para proceder a su posible beatificación.


