El caso de Noelia Castillo ha sacudido la conciencia de miles de españoles. Una mujer de 25 años, en situación de especial vulnerabilidad y dependiente de las administraciones públicas, terminó en eutanasia. No fue un caso aislado: fue el resultado visible de un sistema que, en lugar de cuidar, abandonó.
La Fundación NEOS convocó el pasado 4 de mayo un foro para responder a una de las preguntas más urgentes de nuestro tiempo: ¿qué hace una sociedad cuando, en lugar de cuidar al que sufre, empieza a eliminarlo?
El acto comenzó con la intervención de María San Gil, una de las impulsoras de NEOS. A continuación se pudo escuchar el testimonio de Dolores Garrido, madre de seis hijos —tres de ellos con discapacidad— y su hija María del Mar, periodista con una enfermedad degenerativa que le roba la voz pero no la convicción. Ambas recordaron que toda vida, sin excepción, es un bien de valor incalculable.
A continuación, Elena Postigo, bioeticista y presidenta de la Fundación Jerome Lejeune, junto con el especialista en cuidados paliativos Álvaro Gandara y el catedrático de Medicina Tomás Chivato, argumentaron lo que el caso de Noelia Castillo pone de manifiesto: no es un caso aislado, sino el resultado de un fallo sistémico -sanitario, social e institucional- que la ley de eutanasia no resuelve, sino que encubre.
Cerró las intervenciones la jurista María Calvo, quien situó el debate donde realmente se juega: en la visión que una civilización tiene del ser humano.
El acto terminó con la lectura del Manifiesto «Ayuda a vivir, no a morir» por parte de Ana del Pino, miembro de NEOS y Asamblea por la Vida. Un texto que afirma que toda vida humana posee una dignidad inviolable, que los enfermos no quieren morir sino dejar de sufrir, y que la libertad no es auténtica cuando el abandono y la falta de alternativas condicionan la decisión.
Un amplio conjunto de asociaciones y ciudadanos impulsan este Manifiesto que declara que toda vida humana merece ser protegida, acompañada y cuidada, especialmente en los momentos de mayor fragilidad.
¿Para qué sirve tu firma?
Las firmas recogidas en esta campaña respaldarán dos acciones concretas e institucionales: una solicitud formal ante el Defensor del Pueblo y una iniciativa ante los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados y del Senado, para que se abra un mecanismo de esclarecimiento para analizar las responsabilidades y los fallos del sistema que condujeron a la eutanasia de Noelia Castillo.
«Firmar no es un gesto simbólico. Es una forma de exigir que esto no vuelva a ocurrir», subrayan en NEOS.



