El padre Javier García Valenzuela sintió una llamada muy fuerte al sacerdocio en la JMJ de Denver, siendo entonces Papa Juan Pablo II. Empezó a estudiar Empresariales pero el Señor seguía buscándole. Por su vinculación con el Camino Neocatecumenal, fue enviado al Seminario Redemptoris Mater de El Salvador. Allí recibió el sacramento de la ordenación sacerdotal en 2004. Lo siguiente habría sido ocuparse de alguna parroquia local.
Pero el Señor quería más de él. De San Salvador a Roma, de Roma a Berlín, de Berlín a Brasil y de Brasil a España. El sorprendente periplo de D. Javier, siempre a disposición, acabó llevándole a un hospital de su ciudad natal, Zaragoza, en plena pandemia de COVI-19. Con una gran aversión personal a la enfermedad y el sufrimiento humano, acabó siendo capellán de hospital durante años.
El desarraigo primero y después el afrontamiento del dolor de los enfermos, moribundos y sus familiares, acabó por curtirle y ratificar su certeza de que «en la obediencia, el Señor te bendice». No te pierdas este profundo testimonio de vocación y entrega desde la Iglesia en nuestros tiempos. Su mayor preocupación, que los jóvenes vuelvan a encontrarse con Dios en la Iglesia.


