Miguel Marín, mucho más conocido como Migueli, es cantautor y musicoterapeuta, entre otras muchas cosas porque se implica en todo tipo de proyectos (sociales, solidarios, espirituales). Lleva más de 30 años en la música cantando la buena noticia. Heredó de sus padres el espíritu de servicio, el sentido de familia y trascendencia. Y aprovechó desde el minuto cero el don para la música que Dios le regaló. La figura de Jesús de Nazaret fue como «una pedrada» que marcaría el rumbo de su vida.
Es como un apóstol musical que no ha parado de hacer lío y acompañar con su alegría y mensajes de esperanza. Dios le enganchó y entendió que su misión es ser buena noticia para todos, en especial para los más débiles y desfavorecidos. Migueli es pura sencillez, simpatía y energía. Sus canciones nacen de lo que vive, de lo que observa a su alrededor y de lo que le rebosa en el corazón, para así poder calentar a los corazones más perdidos, desafortunados o solitarios. Son, casi siempre, tan enérgicas y energéticas como el mismo cantautor. Si todavía no sabías de él, no pierdas la ocasión de conocerle un poco. En un tiempo fue «etiquetado» de gamberro y transgresor porque sus canciones no eran quizás del todo políticamente correctas para la Iglesia. Pero Dios sabe más. Y su música llegaba a los jóvenes.
Ahora, tres décadas después, su música sigue llegando a todos los que claman a Dios en los peores momentos. Además de músico y cantautor, Migueli acompaña a personas con problemas y es musicoterapeuta. Y por si fuera poco, acumula décadas de voluntariado social en prisiones, hospitales, centros de paliativos, centros educativos, organizaciones de asistencia social y un largo etcétera. Siente especial debilidad por los perdidos, los descartados y los niños. Sus canciones no envejecen con los años. Siguen vivas y actuales porque «el ritmo de Jesús de Nazaret es siempre único y absolutamente novedoso».
El cantautor opina que el boom espiritual que estamos viendo es una gran noticia. Han dejado de silenciarse las preguntas importantes de siempre, las que claman a Dios o buscan recuperar la trascendencia y encontrar el sentido de la vida. Para este músico cristiano, todo es sólo la respuesta natural al momento que estamos viviendo.


