Marco e Ilde se han propuesto atravesar los Pirineos a pie, desde el mar Cantábrico hasta el mar Mediterráneo, para visibilizar a las personas sin techo y recaudar fondos para Fundación Lázaro.
Cientos de personas han encontrado en los hogares Lázaro la oportunidad de salir de la calle, recuperar la dignidad y reconstruir sus vidas.
Recorrer los Pirineos a pie implicar andar un camino de 970 kilómetros y superar 45.000 metros de desnivel. La hazaña persigue dar voz a quienes no la tienen, las personas sin hogar, e invitar a todos a unirse a su reto, y recaudar 45.000 euros (1 euro por cada metro de desnivel).
Lázaro crea hogares compartidos donde personas que han vivido en la calle conviven con jóvenes profesionales voluntarios. El objetivo no es sólo ofrecerles un techo, sino que puedan volver a la vida en un entorno de amistad, respeto y comunidad.
Fundación Lázaro nació en Francia y en 2017 llegó a España. Desde entonces, ha abierto casas en Madrid y Barcelona, y continúa creciendo gracias al compromiso de donantes, familias responsables y voluntarios.
«La intemperie y su dureza te enseñan, te cambian, y te obligan»
La Transpirenaica es todo un reto porque presenta un desnivel acumulado considerable, tanto en su ascenso como en su descenso, lo que la convierte en un verdadero desafío físico.
Uno de los días de su travesía, tras dejar atrás Candanchú y Formigal, después de una noche horrible, Ilde escribió a sus amigos de los hogares Lázaro España que siguen por las redes su aventura a los que agradecía también su apoyo.
Aquella noche tardaron mucho en encontrar un buen lugar para acampar -cuenta Ilde-. Al final tuvieron que hacerlo en un terreno cuesta abajo, luchando cada dos por tres para no caer rodando, con fortísimos dolores durante la noche en los pies y tobillos. El frío tampoco les dejó dormir.
“Cada etapa te enseña algo; en cada etapa tienes que modificar un rasgo de ti, cada etapa te obliga a aguantar». «La intemperie y su dureza te enseñan, te cambian, y te obligan a recordar por qué lo estás haciendo», escribía Ilde.
A pesar del mal humor con que te levantas, hay algo que no sabes bien desde dónde nace, pero decides que vas a sonreír a la persona que tienes al lado, que no le vas a contagiar en ningún momento negatividad, y que de algo vas a sacar una broma. Y ya está, ya entras en calor, y para adelante«.
Ilde y Marco recorren su camino pensando en todas las personas que viven y duermen cada día en la calle y en el reto que se propusieron para ayudarlos. Y ese recuerdo de «quienes, por lo que sea, no ha tenido las mismas cartas que yo”, es una motivación para afrontar cada etapa.
“No se puede caminar solo. Tampoco se puede salir de la calle solo -dice Ilde-. Por eso queremos que cada metro subido sea también un paso hacia más hogares y más oportunidades”.
En la actualidad, Fundación Lázaro cuenta con casas en Francia, Bélgica, Inglaterra, México, España y Suiza.

