«Ante la muerte de un ser querido nunca seremos los mismos, pero podemos aprender a vivir con esperanza»

31 Jul, 2025 | Sin categoría

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El padre Mateo Bautista, natural de Alba de Tormes (Salamanca, España) y religioso de la Orden de San Camilo, nos relata cómo nació su vocación y las particulares misiones que Dios tenía para él: primero, acompañar a los enfermos y moribundos, y después, ayudar a sanar las heridas por la muerte de un ser querido.

En su niñez y adolescencia, Mateo vivió fuertes experiencias con la muerte que marcarían su vocación y su ministerio.

A los 11 años llegaba el primer golpe: la muerte violenta de un primo hermano que era su compañero de confidencias y juegos. Siete meses después moría su madre a consecuencia de un cáncer. Otro durísimo golpe para él, que era el más pequeño de nueve hermanos.

En el seminario, pocos años más tarde, tuvo que afrontar el dolor por la muerte accidental de su compañero de habitación.

«He aprendido más de los moribundos que de los vivos»

«Ante la muerte surgen muchas preguntas, y más a esa edad», apunta el padre Mateo.

Durante su noviciado, tenía que acompañar a enfermos terminales, a moribundos, «hasta que les cerrábamos los ojos». Otra gran experiencia que resultó fundamental para la misión que llegaría después.

«Tengo que reconocer -dice el padre Mateo-, que a mi me han enseñado más los muertos que los vivos». «Los moribundos me han enseñado a leer a mi moribundo interior».

Con 29 años fue enviado a un hogar de los religiosos Camilos en Argentina donde atienden a unos 80 niños paralíticos cerebrales severos. En esa época le encomendaron, además, impulsar la primera comisión episcopal de Pastoral de la Salud en Argentina y promover la nueva Pastoral del Duelo.

Nunca seremos los mismos, pero podemos aprender a vivir con esperanza

Por su experiencia personal y pastoral, el padre Mateo aportaba una profunda conciencia sobre las graves heridas que se abren a raíz de la muerte de un ser querido. Heridas que, si no se afrontan y se sanas, se convertirán en un lastre insoportable para la persona afectada, condicionando por completo su vida.

«Cuando muere un ser querido al que le hemos entregado el corazón, morimos más de lo que creemos, nunca seremos los mismos», señala. Como se suele decir, se nos cae el mundo encima.

«Quedamos afectados en todas las áreas: físicamente, emocional, mental y espiritualmente», subraya P. Mateo Bautista. El resentimiento con la vida, con Dios y con los que nos rodean se instala en la persona. Y después, se acepta que la herida es para toda la vida y que la felicidad será inalcanzable. Como consecuencia, «muchos quedan muertos en vida».

Un itinerario para caminar con otros dolientes desde el sufrimiento a la santidad

Por eso, dice el padre Mateo, es importantísimo, y más en el tiempo actual, que todas las parroquias puedan ofrecer una Pastoral del Duelo, donde se trabaja un acompañamiento multidimensional.

Esta pastoral sigue una metodología muy elaborada, que se completa con los grupos parroquiales ‘Resurrección’ de ayuda mutua al duelo, donde los «dolientes» -como se denomina a los participantes- pueden sanar sus heridas y, desde sus cicatrices, emprender un itinerario que les llevará del sufrimiento al crecimiento, a la solidaridad, a la madurez y a la santidad.

Es un ejercicio de responsabilidad que ningún cristiano quede abandonado y a expensas de su dolor, sino que pueda «resucitar» y vivir en clave de esperanza.

Es un gran error ignorar la muerte

El P. Mateo Bautista nos habla de los errores que se han normalizado en nuestra sociedad en torno a la cuestión trascendente de la muerte. Sólo la palabra es casi tabú. Se sustituye por eufemismos y se intenta esconder o relativizar su impacto.

Con su intensa actividad, acompañamiento y formación en diócesis de 11 países, con una abundante bibliografía y materiales audiovisuales, la Pastoral del Duelo y grupos parroquiales ‘Resurrección’ llevan más de 30 años ofreciendo una opción de vida y esperanza para las personas que se han visto golpeadas por la muerte de un ser querido.

Actitud y trabajo activo para la sanación y el crecimiento espiritual

El padre Mateo remarca que elaborar el duelo es un trabajo que implicada una actitud activa hacia la sanación.

«Somos testigos de la impresionante transformación que viven las personas tras asistir a los Grupos Resurrección», apunta el padre Mateo Bautista. Por ello, insiste en que «en este mundo tan necesitado de esperanza, todas las parroquias deberían contar con una Pastoral del Duelo».

Esta pastoral es, además, una oportunidad para trabajar «el arte de morir» que todo cristiano debería abordar en la vida. No tiene sentido ignorar la muerte ni esconderla detrás de eufemismos. Aceptar la propia muerte es un camino de crecimiento y sanación espiritual.

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